En ese escenario de carnaval en que se ha convertido el hipotético regreso de Cascos a la política asturiana resulta especialmente de agradecer que algunos se quiten la careta y digan -con la prudencia que las circunstancias imponen, of course- directamente lo que piensan. Mientras el ex ministro mantiene un total hermetismo -interpretaciones aparte- sobre la poisibilidad de que opte e la Presidencia del Principado por su partido, son amplia mayoría los que se enmascaran, se disfrazan, ofician el travestismo político, para subirse a la ola y dejarse llevar por la corriente mayoritaria.
Por eso en este contexto de falsos conversos es de agradecer que otros, una minoría, llamen a las cosas por su nombre y se 'desnuden' ante futuros tan inciertos como el que se le presentan a día de hoy a los populares asturianos. Un caso singular de este grupo es el del portavoz adjunto del grupo parlamentario del PP en la Junta General del Principado, Joaquín Aréstegui, quien hoy mismo, en una incisiva y ágil entrevista de mi compañero de 'El Comercio' Andrés Suárez, llama por su nombre a muchas de las cuestiones candentes del asunto, eso sí, con la aludida prudencia que el momento aconseja.
Aréstegui no duda al recordar que el ex vicepresidente del Gobierno no ha dicho esta boca es mía, como tampoco al separar al propio Cascos de sus incondicionales o los posibles prejuicios que la estrategia de estos pueda ocasionar a su líder. El presidente del PP avilesino advierte de los problemas que la actual deriva de esta estrategia pudiera tener si, al final, el presunto candidato dice que no quiere serlo; señala que los congresos, por mucho que se les pueda criticar, son la base de la política de su partido y sus resultados son sagrados, aunque puedan no gustar ni poco, ni mucho, ni nada. Tampoco oculta, aunque se haga un tanto el remolón, sus aspiraciones a esa plaza que se le adjudica a Cascos. Quizá en lo que más acertado esté es cuando se refiere a los apoyos que proliferan a la candidatura de éste a "muchos a los que nunca he oído hablar bien de él y ahor piden certificados", aportando además la gallardía de citar por su nombre a algunos de los, por el contrario, nunca han cambiado de chaqueta y siempre han sido incondicionales del ex vicepresidente del Gobierno con Aznar.
No conozco a Aréstegui más que por referencias y estas son tan contradictorias -políticamente hablando, se entiende- que no me atrevo a juzgar sus capacidades. Parece obvio que, frente a otros nombres, carece en estos momentos de dos o tres toneladas de conocimiento general que, sin desmerecer nada, rebajan el caché de su cartel electoral. Lo que parece evidente es que en estos momentos el político avilesino está tratando de ocupar, incluso lo hace nominalmente, el papel de otro valor emergente en el pasado, prematuramente quemado por sus 'malos pasos'. Me refiero a Juan Morales, aunque el discurso y la escuela de éste supera por el momento con claridad a la de su 'relevo'.
Decía que Aréstegui, en esa amplia e interesante entrevista publicada hoy mismo, da la cara y llama a muchas cosas por su nombre. También disimula o enmascara alguna otra, como cuando pone en solfa el "clamor" popular en favor de la candidatura de Cascos. ¡Hombre, ese clamor que él sólo ve en el fútbol, brilla por su ausencia no con Cascos, sino con todo lo que tiene que ver con la política asturiana del día a día y con quienes tienen la responsabilidad de hacerla efectiva, él incluido! Tampoco creo que esté muy acertado al englobar en ese presunto "ajuste de cuentas" a la mayoría de los 'casquistas', a pesar de que algunos de ellos sí pueden tener cuentas pendientes que quieran saldar con la 'operación Cascos'. Cuando se refiere al propio ex ministro no puede evitar salpicar sus palabras de elogio con alguna que otra alusión que da a entender que, como tantos otros, se sentiría mejor, sin el polémico y veterano político asturiano cerca. Recuerdo a bote pronto lo de los candidatos "que están en edad para ello" o a que en estos momentos se promueve la candidatura de Cascos en unas condiciones "que no son las óptimas".
Lo que Aréstegui no dice, pero deja traslucir con claridad es que el ex secretario general no es sun candidato, entre otras cosas porque le cierra el paso a él mismo. Tampoco se puede olvidar que, en el último congreso nacional celebrado en Valencia, Cascos le hizo un desagradable desplante público que, según los presentes, llegó al insulto, dejándole en una de esas situaciones que te dejan cara de tonto y no sabes por dónde salir.
Como en lo de las simpatías y antipatías sólo cada cual manda, parece legítimo que el líder popular avilesino combine los innegables méritos de la trayectoria política de Cascos, con un claro 'pero a mí no me gusta'. En cualquier caso, como comentaba al principio, es de agradecer que en tiempos de disfraces alguien, como ha hecho él, vaya por las claras. Si el ejemplo cundiera, podríamos ver lo que de verdad hay detrás de tanta careta como prolifera en estos momentos por el PP asturiano.
domingo, 9 de mayo de 2010
Se acabó el sufrimiento
El Sporting pusó ayer el punto final a una etapa que se nos antoja excesivamente larga de sufrimiento en ese objetivo claro que, al menos por el momento, parece tener desde que regresó a la Primera División: la permanencia. Los rojiblancos ya tienen matemáticamente seguro que la próxima temporada seguirán militando en 'la mejor Liga del mundo' y por eso es ya el momento oportuno para analizar estos últimos ocho meses largos de fútbol, con sus éxitos y sus fracasos, con sus alegrías y sus tristezas. con sus claroscuros, en definitiva.
Ahora que ya nada está en juego es el momento de los análisis desapasionados, de la disección de una temporada irregular donde las haya, de los errores y también de los aciertos. Hasta ayer todo se reducía a llevar al equipo en volandas hasta esa meta de la permanencia. Logrado el objetivo es el momento. también, de los reproches. ¿Por qué este equipo, hace unos meses virtualmente alejado de cualquier riesgo de descenso y con algún optimista apuntando, con los números de entonces en la mano, a cotas europeas, ha llegado al final de la Liga con la lengua fuera y poniendo el miedo en el cuerpo a sus aficionados hasta el extremo de pensar que una deriva de derrotas acumuladas como la tomada hasta hace tres jornadas apuntaba a un riesgo real de descenso?
Ya es proverbial, desde la etapa de Segunda División, que a los rojiblancos no les vienen bien las segundas vueltas. El año anterior pasó lo mismo. Sin embargo, salvo que contrastemos un desgaste en lo físico, no parece que se puedan encontrar causas de peso que justifiquen esa trayectoria: ni prolongadas bajas importantes, ni arbitrajes pésimos -alguno ha habido, pero eso pasa hasta en las mejores familias-, ni un calendario 'cabrón' como el de la temporada pasada. El equipo que ha llegado hasta aquí "poniéndonoslos de corbata" es el mismo que en enero apuntaba a los mejores registros posibles para un club humilde todavía, no así el juego, que fue perdiendo soltura, vivacidad, arrogancia incluso.
Así las cosas, las primeras miradas hay que dirigirlas a quién es el máximo responsable global, el entrenador. Manolo Preciado es un tipo simpático -a mí me lo parece-, próximo, un 'paisano' como decimos por aquí (a veces parece de la tierra). Su carisma entre la afición no hay duda que ha calado ya en la categoría de plata y no ha desmerecido en las dos transcurridas en la de oro. Sin embargo, una cosa es la persona y otra el trabajo, y el cántabro no se ha ganado en esta ocasión una buena calificación; digamos que, con mucha benevolencia, podrían subírsele unas décimas para lograr el aprobado raspado. Sólo él puede ser el responsable de que un equipo con las características antes reseñadas haya evolucionado hacia un juego ramplón, mucho más aburrido, poco peligroso -con honrosas excepciones- para las metas rivales, con debilidades manifiestas en casi todas las líneas; en definitiva, sin la chispa de la primera vuelta. ¿Exceso de confianza? ¿'Amarrategui' cuando las cosas empezaron a pintar mal? ¿Falta de claridad a la hora de 'leer' -ahora se lleva mucho en el lenguaje balompédico- los partidos? Que cada cuál juzgue y decida dónde estuvieron los errores.
El entrenador de la vecina comunidad ha señalado en varias ocasiones que trabaja con lo que tiene. Eso es cierto, pero ese mismo bagaje fue con el que empezó la temporada y las cosas iban mucho mejor, tanto en el aspecto cualitativo como en el cuantitativo. Nadie en su sano juicio podría pedirle estar en la cabeza de la tabla de clasificación, pero no acabo de ver un argumento para que, con días buenos y otros malos, el equipo no se mantuviera hasta el final en esa zona templada a la que parecía predestinado en invierno.
No tengo totalmente claro que, llegados aquí, sea el momento de plantear la continuidad de Preciado, aunque he de admitir que, en abstracto, me parece que sería el momento adecuado para el relevo. Sin embargo, son varias las circunstancias reales que trabajan en contra de esa hipótesis. La primera, que tiene contrato en vigor y que el Sporting, aunque no esté en la crisis económica de hace cuatro años, probablemente no se puede permitir el coste económico del cambio (lease pagar a dos entrenadores). A favor del cántabro juegan también su personalidad que -como decía- le hacen querido para la afición y el historial de su actual paso por el club rojiblanco (a fin de cuentas, cuando pasan los meses lo que queda es un ascenso y dos permanencias). Por ello apuesto a que seguirá un año más y sólo queda pedirle que, con los mimbres con los que le toque trabajar a partir de setiembre próximo, logre un equipo regular "en la salud y en la enfermedad", que muestre de lo que es capaz -aunque no sea mucho- de principio a fin de temporada, capaz de no provocar enfermedades cardiovasculares entre la afición rojiblanca.
También habría que hablar de la plantilla. A estas alturas no creo que nadie albergue duda alguna de que los jugadores que la componían este año eran individualmente bastante mejores. Se acertó mayoritariamente en los fichajes, dentro de una política de austeridad -la seguida en los últimos años-, algo mejorada por el saneamiento de las cuentas, pero sin despilfarros. La portería estuvo bien cubierta con la llegada de Juan Pablo -¡qué mala suerte tiene Cuéllar!-; un centro de la defensa frágil se endureció con la incorporación de Botía y Gregory -¡qué gran descubrimiento!- y hasya Iván Hernández ha terminado la temporada crecido, después de casi no contar para casi nada. De lo de Lora, para que hablar; como de Canella -tentado por clubes más grandes- siempre con el recambio de un José Ángel que ya está abandonando la condición de promesa para convertirse en una realidad. En el centro del campo ya nadie duda que el mayor acierto fue incorporar a Rivera, un veterano, pero con mucho fútbol en sus botas, como ha demostrado toda la temporada; Miguel de las Cuevas fue otro gran acierto y si la marcha de Michel a mitad de temporada fue un disgusto para la afición, a estas alturas ya nadie habla de él, y ello a pesar de que al supuesto recambio, Lola, no le hemos visto apenas por el campo.
En fin, que de la mitad para atrás el equipo ha mejorado en todas sus líneas. El borrón de este año ha sido la delantera. Había mucha confianza en el tándem Barral/Bilic, pero ni uno ni otro ha estado a la altura del equipo y un ejemplo de ello es que la labor de golear -la de ellos dos- se la han disputado Diego castro, el citado de las Cuevas y hasta el propio Gregory. No es que no hayan perforado algunas veces la portería contraria, pero no en la cuentía que debería exigírseles. ¡Gracias a diós que en la vanguardia del equipo hay un hombre con fútbol y que, además, mete gols, aunque juegue por la banda, como es Diego Castro. Aquí está ahora la asignatura pendiente de Emilio de Dios para setiembre; en lograr un auténtico 'nueve' con visión de gol -ya sé que no es tarea fácil, pero otros sí han hecho en esto sus deberes-, aunque también en conservar lo bueno que ya tenemos, porque no hay duda de que algunos de nuestros mejores hombres están en la agenda de clubes más poderosos. Hay que convencer al Barça de que no necesita a Botía y el Sporting, sí; y al Aletí de que no ejerza la opción de recompra sobre De las Cuevas -algunos medios nacionales hablan equivocadamente de cesión-; hay que amarrar a los jóvenes valores de la casa y con los no tan jóvenes, pero que podrían abandonar el equipo con facilidad, como Diego Castro, hacer un esfuerzo especial. Hay base y es preciso mantenerla, para, a continuación, reforzar los puestos peor cubiertos. Todo sea po lograr ese equipo al que, si no le pedimos la gloria europea, sí pueda transmitirnos la sensación de que podemos seguir transitando muchos años por la Primera División sin sobresaltos, lo que no ha ocurrido en las dos últimas ocasiones.
Ahora que ya nada está en juego es el momento de los análisis desapasionados, de la disección de una temporada irregular donde las haya, de los errores y también de los aciertos. Hasta ayer todo se reducía a llevar al equipo en volandas hasta esa meta de la permanencia. Logrado el objetivo es el momento. también, de los reproches. ¿Por qué este equipo, hace unos meses virtualmente alejado de cualquier riesgo de descenso y con algún optimista apuntando, con los números de entonces en la mano, a cotas europeas, ha llegado al final de la Liga con la lengua fuera y poniendo el miedo en el cuerpo a sus aficionados hasta el extremo de pensar que una deriva de derrotas acumuladas como la tomada hasta hace tres jornadas apuntaba a un riesgo real de descenso?
Ya es proverbial, desde la etapa de Segunda División, que a los rojiblancos no les vienen bien las segundas vueltas. El año anterior pasó lo mismo. Sin embargo, salvo que contrastemos un desgaste en lo físico, no parece que se puedan encontrar causas de peso que justifiquen esa trayectoria: ni prolongadas bajas importantes, ni arbitrajes pésimos -alguno ha habido, pero eso pasa hasta en las mejores familias-, ni un calendario 'cabrón' como el de la temporada pasada. El equipo que ha llegado hasta aquí "poniéndonoslos de corbata" es el mismo que en enero apuntaba a los mejores registros posibles para un club humilde todavía, no así el juego, que fue perdiendo soltura, vivacidad, arrogancia incluso.
Así las cosas, las primeras miradas hay que dirigirlas a quién es el máximo responsable global, el entrenador. Manolo Preciado es un tipo simpático -a mí me lo parece-, próximo, un 'paisano' como decimos por aquí (a veces parece de la tierra). Su carisma entre la afición no hay duda que ha calado ya en la categoría de plata y no ha desmerecido en las dos transcurridas en la de oro. Sin embargo, una cosa es la persona y otra el trabajo, y el cántabro no se ha ganado en esta ocasión una buena calificación; digamos que, con mucha benevolencia, podrían subírsele unas décimas para lograr el aprobado raspado. Sólo él puede ser el responsable de que un equipo con las características antes reseñadas haya evolucionado hacia un juego ramplón, mucho más aburrido, poco peligroso -con honrosas excepciones- para las metas rivales, con debilidades manifiestas en casi todas las líneas; en definitiva, sin la chispa de la primera vuelta. ¿Exceso de confianza? ¿'Amarrategui' cuando las cosas empezaron a pintar mal? ¿Falta de claridad a la hora de 'leer' -ahora se lleva mucho en el lenguaje balompédico- los partidos? Que cada cuál juzgue y decida dónde estuvieron los errores.
El entrenador de la vecina comunidad ha señalado en varias ocasiones que trabaja con lo que tiene. Eso es cierto, pero ese mismo bagaje fue con el que empezó la temporada y las cosas iban mucho mejor, tanto en el aspecto cualitativo como en el cuantitativo. Nadie en su sano juicio podría pedirle estar en la cabeza de la tabla de clasificación, pero no acabo de ver un argumento para que, con días buenos y otros malos, el equipo no se mantuviera hasta el final en esa zona templada a la que parecía predestinado en invierno.
No tengo totalmente claro que, llegados aquí, sea el momento de plantear la continuidad de Preciado, aunque he de admitir que, en abstracto, me parece que sería el momento adecuado para el relevo. Sin embargo, son varias las circunstancias reales que trabajan en contra de esa hipótesis. La primera, que tiene contrato en vigor y que el Sporting, aunque no esté en la crisis económica de hace cuatro años, probablemente no se puede permitir el coste económico del cambio (lease pagar a dos entrenadores). A favor del cántabro juegan también su personalidad que -como decía- le hacen querido para la afición y el historial de su actual paso por el club rojiblanco (a fin de cuentas, cuando pasan los meses lo que queda es un ascenso y dos permanencias). Por ello apuesto a que seguirá un año más y sólo queda pedirle que, con los mimbres con los que le toque trabajar a partir de setiembre próximo, logre un equipo regular "en la salud y en la enfermedad", que muestre de lo que es capaz -aunque no sea mucho- de principio a fin de temporada, capaz de no provocar enfermedades cardiovasculares entre la afición rojiblanca.
También habría que hablar de la plantilla. A estas alturas no creo que nadie albergue duda alguna de que los jugadores que la componían este año eran individualmente bastante mejores. Se acertó mayoritariamente en los fichajes, dentro de una política de austeridad -la seguida en los últimos años-, algo mejorada por el saneamiento de las cuentas, pero sin despilfarros. La portería estuvo bien cubierta con la llegada de Juan Pablo -¡qué mala suerte tiene Cuéllar!-; un centro de la defensa frágil se endureció con la incorporación de Botía y Gregory -¡qué gran descubrimiento!- y hasya Iván Hernández ha terminado la temporada crecido, después de casi no contar para casi nada. De lo de Lora, para que hablar; como de Canella -tentado por clubes más grandes- siempre con el recambio de un José Ángel que ya está abandonando la condición de promesa para convertirse en una realidad. En el centro del campo ya nadie duda que el mayor acierto fue incorporar a Rivera, un veterano, pero con mucho fútbol en sus botas, como ha demostrado toda la temporada; Miguel de las Cuevas fue otro gran acierto y si la marcha de Michel a mitad de temporada fue un disgusto para la afición, a estas alturas ya nadie habla de él, y ello a pesar de que al supuesto recambio, Lola, no le hemos visto apenas por el campo.
En fin, que de la mitad para atrás el equipo ha mejorado en todas sus líneas. El borrón de este año ha sido la delantera. Había mucha confianza en el tándem Barral/Bilic, pero ni uno ni otro ha estado a la altura del equipo y un ejemplo de ello es que la labor de golear -la de ellos dos- se la han disputado Diego castro, el citado de las Cuevas y hasta el propio Gregory. No es que no hayan perforado algunas veces la portería contraria, pero no en la cuentía que debería exigírseles. ¡Gracias a diós que en la vanguardia del equipo hay un hombre con fútbol y que, además, mete gols, aunque juegue por la banda, como es Diego Castro. Aquí está ahora la asignatura pendiente de Emilio de Dios para setiembre; en lograr un auténtico 'nueve' con visión de gol -ya sé que no es tarea fácil, pero otros sí han hecho en esto sus deberes-, aunque también en conservar lo bueno que ya tenemos, porque no hay duda de que algunos de nuestros mejores hombres están en la agenda de clubes más poderosos. Hay que convencer al Barça de que no necesita a Botía y el Sporting, sí; y al Aletí de que no ejerza la opción de recompra sobre De las Cuevas -algunos medios nacionales hablan equivocadamente de cesión-; hay que amarrar a los jóvenes valores de la casa y con los no tan jóvenes, pero que podrían abandonar el equipo con facilidad, como Diego Castro, hacer un esfuerzo especial. Hay base y es preciso mantenerla, para, a continuación, reforzar los puestos peor cubiertos. Todo sea po lograr ese equipo al que, si no le pedimos la gloria europea, sí pueda transmitirnos la sensación de que podemos seguir transitando muchos años por la Primera División sin sobresaltos, lo que no ha ocurrido en las dos últimas ocasiones.
sábado, 8 de mayo de 2010
Cascos antes que Pilar
Advertía ayer el alcalde de Oviedo contra el riesgo de que el retornno a la primera línea de la política asturiana de Cascos se convierta en un "culebrón". Mucho me temo, señor De Lorenzo, que eso ya no tiene remedio. En estos momentos, la "presunta" candidatura del ex vicepresidente del Gobierno ya es un asunto que acapara la atención de la actualidad política, y no sólo en los medios informativos regionales, sino también en los nacionales. No hay convocatoria, rueda de prensa o acto público en el que, a cualquiera que sea algo en el Partido Popular no se le haga la pregunta sobre la posible vuelta de Cascos.
Comentaba días atrás que, frente a la plataforma a favor de que el veterano político asturiano encabece la candidatura autonómica de su partido a la Presidencia del principado el año próximo, ha surgido un frente anti que parece tener como objetivo, amén del principal de frenar ese retorno, poner a Pilar Fernández Pardo como una cara "nueva" frente al "desgastado" ex ministro, convertirla en alternativa real frente a quienes temen más que a un 'nublao' la posibilidad de que Cascos se ponga otra vez el traje de faena y lo haga en su tierra precisamente. También advertía, frente al desbocado optimismo de los seguidores de Cascos, que sus enemigos, al margen de los que dan la cara, son muchos muchos más de los que parecen y más poderosos de lo que algunos se creen.
Sin embargo ese "indeseado" culebrón cada día se retroalimenta y crece, como lo demuestran no tanto las palabras sacadas 'con gancho' a los dirigentes populares como las lógicas y legítimas interpretaciones que se pueden extraer de las mismas.
Ayer, en concreto, se produjeron dos manifestaciones que, al margen de su literalidad, tienen un especial significado en esta guerra fratricida que ya casi nadie se atreve a negar. Por un lado, el presidente regional del partido, Ovidio Sánchez, se refirió "al entusiasmo que genera la vuelta de Cascos", entusiasmo al que no tuvo reparos en sumarse personalmente. Por su parte, el alcalde ovetense, Gabino de Lorenzo, se reafirmó en que el ex ministro "sería un gran candidato para Asturias" y dejó constancia de su apoyo formal, con firma y todo, a esa candidatura en el escrito de alcaldes y presidentes de juntas locales que en Génova afirman ignorar, poniendo en cuestión incluso su existencia, por no mencionar las "presiones" ejercidas sobre los preuntos firmantes.
A estas alturas ya nadie se llama a engaño de que Ovidio Sánchez teme más el retorno de Cascos que Areces o Javier Fernández. Por lo que al regidor de la capital se refiere, las relaciones con el ex 'general secretario' del PP han tenido altibajos, pero su presencia en Asturias representaría un serio impedimento para su omnímodo poder en la sombra sobre la organización regional.
¿Por qué entonces esos repentinos entusiasmos que no existían hace unos pocos meses? Yo diría que el cambio de registro de estos importantes personajes tiene mucho que ver con la ya comentada presunta alternativa de Fernández Pardo. Si Cascos no despierta simpatías, de la presidenta gijonesa tampoco se puede decir que arrastre a las masas. Su maquiavélica trayectoria, significada muy especialmente antes del último congreso regional, la ha dejado marcada y tanto Sánchez como De Lorenzo se la tienen guardada. No se puede jugar tan mal al 'póquer descubierto' como la hecho la líder de los populares de Gijón y pensar que se puede seguir adelante en una imparable carrera de ambiciones crecientes que la ha llevado a tontear con unos y con otros. ¿Qué quiero decir con todo esto? Pues que tango la imprsión de que el presidente regional y el alcalde de Oviedo han pensado que, si la alternativa al no deseado regreso de cascos es la susodicha Pardo, quizá es mejor apostar por el primero, al que al menos se le ve venir siempre de frente, aunque sea como un miura.
Todo esto sucede An asturias mientras el interesado captaba ayer la atención nacional en unas jornadas del PP castellano-leonés en las que, al margen de reiterarse en su tema favorito, las infraestructuras, y en poner en valor una vez más con números sus logros frente a los de sus continuadores socialistas en Fomento, algunos han querido quedarse con una frase: "La situación política actual no permite la pasividad? Parece obvio que el polémico político asturiano se estaba refiriendo a asuntos de interés general, pero algunos han preferido trasladar su significado al ámbito regional, con su correspondiente refuerzo a la hipotética intención de volver a la primera línea de la política autonómica.
Lo único que parece claro es que, como mencionaba en mi anterior comentario, nadie le ha sacado a Cascos todavía una sola frase concreta que le comprometa con su candidatura al Principado. Es más, ayer, en una breve referencia a este asunto, calificó de "irrelevante" si se presenta o no. Y ésta, señores, va a seguir siendo la tónica general por mucho tiempo.
Sí fue mucho más concreto, en cambio, a la hora de apostar por unas elecciones generales anticipadas. ¿Quizá para aclarar de una vez si el PP tiene 'fondo' para ganar a un PSOE muy tocado y, en caso contrario, preparar, ahora sí, la alternativa de la vieja guardia del aznarismo a la que pertenece por derecho propio y de la que se siente orgulloso de pertenecer?
En definitiva, que mientras él teje su juego, en Asturias otros se encargan de alimentar el otro "culebrón", el de su retorno, un aspecto que el ex 'número dos' de Aznar se empeña muy hábilmente en mantener en la nevera. Desde este punto de vista regional, unos días parece estar más cerca de ser cartel electoral asturiano y otros se transmite que esa opción se aleja. Mientras tanto, Rajoy, haciendo gala de su proverbial estrategia de no 'mojarse' en nada que no sea imprescindible, afirma públicamente sobre el regreso de Cascos que "algo he leído en la prensa". ¿Sólo eso?
Comentaba días atrás que, frente a la plataforma a favor de que el veterano político asturiano encabece la candidatura autonómica de su partido a la Presidencia del principado el año próximo, ha surgido un frente anti que parece tener como objetivo, amén del principal de frenar ese retorno, poner a Pilar Fernández Pardo como una cara "nueva" frente al "desgastado" ex ministro, convertirla en alternativa real frente a quienes temen más que a un 'nublao' la posibilidad de que Cascos se ponga otra vez el traje de faena y lo haga en su tierra precisamente. También advertía, frente al desbocado optimismo de los seguidores de Cascos, que sus enemigos, al margen de los que dan la cara, son muchos muchos más de los que parecen y más poderosos de lo que algunos se creen.
Sin embargo ese "indeseado" culebrón cada día se retroalimenta y crece, como lo demuestran no tanto las palabras sacadas 'con gancho' a los dirigentes populares como las lógicas y legítimas interpretaciones que se pueden extraer de las mismas.
Ayer, en concreto, se produjeron dos manifestaciones que, al margen de su literalidad, tienen un especial significado en esta guerra fratricida que ya casi nadie se atreve a negar. Por un lado, el presidente regional del partido, Ovidio Sánchez, se refirió "al entusiasmo que genera la vuelta de Cascos", entusiasmo al que no tuvo reparos en sumarse personalmente. Por su parte, el alcalde ovetense, Gabino de Lorenzo, se reafirmó en que el ex ministro "sería un gran candidato para Asturias" y dejó constancia de su apoyo formal, con firma y todo, a esa candidatura en el escrito de alcaldes y presidentes de juntas locales que en Génova afirman ignorar, poniendo en cuestión incluso su existencia, por no mencionar las "presiones" ejercidas sobre los preuntos firmantes.
A estas alturas ya nadie se llama a engaño de que Ovidio Sánchez teme más el retorno de Cascos que Areces o Javier Fernández. Por lo que al regidor de la capital se refiere, las relaciones con el ex 'general secretario' del PP han tenido altibajos, pero su presencia en Asturias representaría un serio impedimento para su omnímodo poder en la sombra sobre la organización regional.
¿Por qué entonces esos repentinos entusiasmos que no existían hace unos pocos meses? Yo diría que el cambio de registro de estos importantes personajes tiene mucho que ver con la ya comentada presunta alternativa de Fernández Pardo. Si Cascos no despierta simpatías, de la presidenta gijonesa tampoco se puede decir que arrastre a las masas. Su maquiavélica trayectoria, significada muy especialmente antes del último congreso regional, la ha dejado marcada y tanto Sánchez como De Lorenzo se la tienen guardada. No se puede jugar tan mal al 'póquer descubierto' como la hecho la líder de los populares de Gijón y pensar que se puede seguir adelante en una imparable carrera de ambiciones crecientes que la ha llevado a tontear con unos y con otros. ¿Qué quiero decir con todo esto? Pues que tango la imprsión de que el presidente regional y el alcalde de Oviedo han pensado que, si la alternativa al no deseado regreso de cascos es la susodicha Pardo, quizá es mejor apostar por el primero, al que al menos se le ve venir siempre de frente, aunque sea como un miura.
Todo esto sucede An asturias mientras el interesado captaba ayer la atención nacional en unas jornadas del PP castellano-leonés en las que, al margen de reiterarse en su tema favorito, las infraestructuras, y en poner en valor una vez más con números sus logros frente a los de sus continuadores socialistas en Fomento, algunos han querido quedarse con una frase: "La situación política actual no permite la pasividad? Parece obvio que el polémico político asturiano se estaba refiriendo a asuntos de interés general, pero algunos han preferido trasladar su significado al ámbito regional, con su correspondiente refuerzo a la hipotética intención de volver a la primera línea de la política autonómica.
Lo único que parece claro es que, como mencionaba en mi anterior comentario, nadie le ha sacado a Cascos todavía una sola frase concreta que le comprometa con su candidatura al Principado. Es más, ayer, en una breve referencia a este asunto, calificó de "irrelevante" si se presenta o no. Y ésta, señores, va a seguir siendo la tónica general por mucho tiempo.
Sí fue mucho más concreto, en cambio, a la hora de apostar por unas elecciones generales anticipadas. ¿Quizá para aclarar de una vez si el PP tiene 'fondo' para ganar a un PSOE muy tocado y, en caso contrario, preparar, ahora sí, la alternativa de la vieja guardia del aznarismo a la que pertenece por derecho propio y de la que se siente orgulloso de pertenecer?
En definitiva, que mientras él teje su juego, en Asturias otros se encargan de alimentar el otro "culebrón", el de su retorno, un aspecto que el ex 'número dos' de Aznar se empeña muy hábilmente en mantener en la nevera. Desde este punto de vista regional, unos días parece estar más cerca de ser cartel electoral asturiano y otros se transmite que esa opción se aleja. Mientras tanto, Rajoy, haciendo gala de su proverbial estrategia de no 'mojarse' en nada que no sea imprescindible, afirma públicamente sobre el regreso de Cascos que "algo he leído en la prensa". ¿Sólo eso?
jueves, 6 de mayo de 2010
El juego de Cascos
Aunque hasta ahora las direcciones socialista y popular se han empeñado en Asturias -en otros lugares no son tan escrupulosos con las categóricas órdenes de carácter general emanadas de Ferraz o de Génova- en cumplir el guión y no hacer un sólo gesto o una declaración que eleve a categoría de algo más que hipótesis quiénes van a ser sus candidatos en las autonómicas del año que viene, la consigna empieza a antojarse absurda no ya sólo para el común de los mortales, sino para las respectivas militancias.
Sobre los correligionarios de Zapatero en el Principado ya he aventurado días atrás que quizá su estrategia esté más definida por algunas incógnitas por despejar en la ecuación que parecía hace meses resuelta y que de momento sigue igual: el cabeza de cartel será Javier Fernández. No voy a repetir pues lo de la búsqueda de una salida para Areces acorde con sus tres mandatos como presidente autonómico o la posible influencia que pueda tener en un cambio de planes y mantener al susodicho en función de los planes populares en lo que a su candidato se refiere.
Más complejo y peligrosa me parece la estrategia del PP. Es cierto que, a priori, no parecían tener un candidato claro hasta que fue cobrando forma la posible vuelta de Cascos a su tierra y a la política institucional como hipotético candidato a la Presidencia del Principado. Es cierto que en alguna ocasión he comentado que el ex vicepresidente del Gobierno no precisa 'vender' su imagen, suficientemente conocida, y que podría aplazar la oficialización de su regreso, con el plus añadido de dar menos margen a la previsible campaña feroz de sus contrincantes de la izquierda. Sin embargo, al ex ministro asturiano, que hasta ahora se había sentado a dejar crecer la hierba de sus adhesiones, ha empezado a salirle algún sarpullido interno -en un análisis anterior hablaba del 'fuego amigo'- y todo hace prever que sus múltiples enemigos internos, muchos de ellos con mando en plaza -aunque sea local- sí que están configurando una auténtica plataforma 'anti' que, aunque por detrás, puede contar con apoyos importantes incluso en Madrid, como el de la secretaria general, María Dolores de Cospedal. En definitiva, que si hay una plataforma pro-Cascos hay otra en contra y esta última cuenta con un mayor peso específico si en lo que al funcionamiento de los partidos políticos nos atenemos que a los entusiastas aunque desorganizados defensores del ex 'número dos' de Aznar. Más claramente, que las listas las hacen los 'aparatos' de los partidos y no las bases, ni mucho menos la 'creciente marea' de los simpatizantes en todos los rincones de la comunidad.
Aunque a algunos les cueste creerlo, son muchos -más de los que se pueda pensar- los que están empezando a dar forma a esa nueva imagen del partido y le han puesto rostro y nombre y apellidos, Pilar Fernández Pardo. Todo sea por frenar al tornado que amenaza con aterrizar por estas tierras.
Mientras esa otra contramarea se va perfilando y uniendo intereses la plataforma Cascos2011 engorda en las redes sociales y con nombres no por respetables en su mayor parte de segunda o tercera fila. Son muchas las voces del pueblo, pero de todos es sabido que las direcciones de los partidos, como los entrenadores en el fútbol, no suelen hacer demasiado caso y se cocinan su propio sustento
Así las cosas, son muchos los que se preguntan cuál es la estrategia de Cascos,... si es que la tiene, porque el ex vicepresidente se ha cuidado muy mucho de no dar una sola señal clara de haber tomado una decisión, incluyendo en ese silencio a sus más incondicionales, por mucho que ellos vayan vendiendo que "todo está hecho". Parece que el veterano político no solamente ha elegido este camino, sino que tiene intención de mantenerlo más allá de esos plazos oficiales a los que me refería y que, en su caso, no va a despejar la incógnita al menos hasta finales de año. Por otra parte, todo apunta a que Cascos sigue decidido a que su vuelta le sea reclamada desde la dirección y que se haga por aclamación, sin entrar en un catálogo de posibles condiciones que se resumen es aquella vieja frase de hace meses de "entregarme la casa perfectamente barrida (de enemigos internos)"
¿Es ésta una buena estrategia? ¿Y si resulta que para ese fin de año anuncia que no se presenta? A los lamentos de tanto desilusionado les responderá con su categórico verbo aquello de que él nunca dijo que fuera a hacerlo. No sé si sus prosélitos lo han tenido en cuenta, pero el ex vicepresidente del Gobierno ya pegó una espantada en aquel 21 de enero 2004, en una rueda de prensa polémica y sin preguntas, cuando todo el mundo le situaba como seguro cabeza de lista asturiano para las generales. Que hubiera manifestado en varias ocasiones que ligaba su futuro al de Aznar y que éste ya hubiera anunciado su retirada de la primera línea política y, por tanto, que no repetiría como cartel electoral nacional de su partido no sirvió para paliar el carácter de sorpresa incluso para sus más directos colaboradores.
A las múltiples desilusiones habría que añadir el hecho de que dejaría a su partido con un margen estrecho para nominar a otro candidato. Hasta podría darse el caso de que, ante un escenario de incertidumbre y de ausencia de una figura ganadora, reapareciera el 'fantasma' de Ovidio Sánchez, 'obligado' una vez más a asumir el 'peso' de ponerse al frente de la lista autonómica para evitar males mayores o enfrentamientos internos casi tan poco deseados como los que sin duda puede originar subterráneamente el regreso del ex ministro.
El problema es que nadie sabe en estos momentos a qué está jugando Cascos. ¿Y si, al final, todo ese proyecto de su retorno a Asturias fuera una cortina de humo para ocultar una operación de mucha mayor envergadura y de más largo alcance? Me vienen a la memoria reuniones como la reciente de Sevilla para celebrar el aniversario del primer Gobierno de Aznar y se me antoja que la de mañana en Burgos tampoco es tan inocente como su 'título' la presenta; el ocho años presidente del Partido Popular, por otra parte, lanza esta misma semana una nueva página 'web' a mayor gloria de su figura, de sus éxitos y de sus equipos. No vamos a seguir. El aznarismo tiene a toda su vieja guardia perfectamente armada y pertrechada y lista para entrar en acción si fuera necesario y la imagen del actual líder del PP, Mariano Rajoy, a pesar del deterioro galopante de Zapatero y los suyos, no sólo no acaba de despegar, sino que sigue deteriorándose. Claro que todo esto seguramente son sólo elucubraciones esotéricas de este humilde periodista en la reserva.
Sobre los correligionarios de Zapatero en el Principado ya he aventurado días atrás que quizá su estrategia esté más definida por algunas incógnitas por despejar en la ecuación que parecía hace meses resuelta y que de momento sigue igual: el cabeza de cartel será Javier Fernández. No voy a repetir pues lo de la búsqueda de una salida para Areces acorde con sus tres mandatos como presidente autonómico o la posible influencia que pueda tener en un cambio de planes y mantener al susodicho en función de los planes populares en lo que a su candidato se refiere.
Más complejo y peligrosa me parece la estrategia del PP. Es cierto que, a priori, no parecían tener un candidato claro hasta que fue cobrando forma la posible vuelta de Cascos a su tierra y a la política institucional como hipotético candidato a la Presidencia del Principado. Es cierto que en alguna ocasión he comentado que el ex vicepresidente del Gobierno no precisa 'vender' su imagen, suficientemente conocida, y que podría aplazar la oficialización de su regreso, con el plus añadido de dar menos margen a la previsible campaña feroz de sus contrincantes de la izquierda. Sin embargo, al ex ministro asturiano, que hasta ahora se había sentado a dejar crecer la hierba de sus adhesiones, ha empezado a salirle algún sarpullido interno -en un análisis anterior hablaba del 'fuego amigo'- y todo hace prever que sus múltiples enemigos internos, muchos de ellos con mando en plaza -aunque sea local- sí que están configurando una auténtica plataforma 'anti' que, aunque por detrás, puede contar con apoyos importantes incluso en Madrid, como el de la secretaria general, María Dolores de Cospedal. En definitiva, que si hay una plataforma pro-Cascos hay otra en contra y esta última cuenta con un mayor peso específico si en lo que al funcionamiento de los partidos políticos nos atenemos que a los entusiastas aunque desorganizados defensores del ex 'número dos' de Aznar. Más claramente, que las listas las hacen los 'aparatos' de los partidos y no las bases, ni mucho menos la 'creciente marea' de los simpatizantes en todos los rincones de la comunidad.
Aunque a algunos les cueste creerlo, son muchos -más de los que se pueda pensar- los que están empezando a dar forma a esa nueva imagen del partido y le han puesto rostro y nombre y apellidos, Pilar Fernández Pardo. Todo sea por frenar al tornado que amenaza con aterrizar por estas tierras.
Mientras esa otra contramarea se va perfilando y uniendo intereses la plataforma Cascos2011 engorda en las redes sociales y con nombres no por respetables en su mayor parte de segunda o tercera fila. Son muchas las voces del pueblo, pero de todos es sabido que las direcciones de los partidos, como los entrenadores en el fútbol, no suelen hacer demasiado caso y se cocinan su propio sustento
Así las cosas, son muchos los que se preguntan cuál es la estrategia de Cascos,... si es que la tiene, porque el ex vicepresidente se ha cuidado muy mucho de no dar una sola señal clara de haber tomado una decisión, incluyendo en ese silencio a sus más incondicionales, por mucho que ellos vayan vendiendo que "todo está hecho". Parece que el veterano político no solamente ha elegido este camino, sino que tiene intención de mantenerlo más allá de esos plazos oficiales a los que me refería y que, en su caso, no va a despejar la incógnita al menos hasta finales de año. Por otra parte, todo apunta a que Cascos sigue decidido a que su vuelta le sea reclamada desde la dirección y que se haga por aclamación, sin entrar en un catálogo de posibles condiciones que se resumen es aquella vieja frase de hace meses de "entregarme la casa perfectamente barrida (de enemigos internos)"
¿Es ésta una buena estrategia? ¿Y si resulta que para ese fin de año anuncia que no se presenta? A los lamentos de tanto desilusionado les responderá con su categórico verbo aquello de que él nunca dijo que fuera a hacerlo. No sé si sus prosélitos lo han tenido en cuenta, pero el ex vicepresidente del Gobierno ya pegó una espantada en aquel 21 de enero 2004, en una rueda de prensa polémica y sin preguntas, cuando todo el mundo le situaba como seguro cabeza de lista asturiano para las generales. Que hubiera manifestado en varias ocasiones que ligaba su futuro al de Aznar y que éste ya hubiera anunciado su retirada de la primera línea política y, por tanto, que no repetiría como cartel electoral nacional de su partido no sirvió para paliar el carácter de sorpresa incluso para sus más directos colaboradores.
A las múltiples desilusiones habría que añadir el hecho de que dejaría a su partido con un margen estrecho para nominar a otro candidato. Hasta podría darse el caso de que, ante un escenario de incertidumbre y de ausencia de una figura ganadora, reapareciera el 'fantasma' de Ovidio Sánchez, 'obligado' una vez más a asumir el 'peso' de ponerse al frente de la lista autonómica para evitar males mayores o enfrentamientos internos casi tan poco deseados como los que sin duda puede originar subterráneamente el regreso del ex ministro.
El problema es que nadie sabe en estos momentos a qué está jugando Cascos. ¿Y si, al final, todo ese proyecto de su retorno a Asturias fuera una cortina de humo para ocultar una operación de mucha mayor envergadura y de más largo alcance? Me vienen a la memoria reuniones como la reciente de Sevilla para celebrar el aniversario del primer Gobierno de Aznar y se me antoja que la de mañana en Burgos tampoco es tan inocente como su 'título' la presenta; el ocho años presidente del Partido Popular, por otra parte, lanza esta misma semana una nueva página 'web' a mayor gloria de su figura, de sus éxitos y de sus equipos. No vamos a seguir. El aznarismo tiene a toda su vieja guardia perfectamente armada y pertrechada y lista para entrar en acción si fuera necesario y la imagen del actual líder del PP, Mariano Rajoy, a pesar del deterioro galopante de Zapatero y los suyos, no sólo no acaba de despegar, sino que sigue deteriorándose. Claro que todo esto seguramente son sólo elucubraciones esotéricas de este humilde periodista en la reserva.
martes, 4 de mayo de 2010
El gran Polanski
Vengo de visionar hace escasa horas -con un poco de retraso, es cierto, "El escritor", lo último de Roman Polanski y tengo que decir que ha salido de la sala encantado de comprobar que los viejos 'rockeros' -aunque en este caso sean cineastas- nunca mueren. Del realizador polaco se pueden decir muchas cosas, se puede cuestionar la elección de algunos argumentos, pero nunca se podrá afirmar que sus películas no tienen eso tan difícil hoy en día de encontrar que el el ritmo, la capacidad para contar historias y enganchar en ellas al espectador.
En manos de cualquier otro de los cientos de realizadores jóvenes y no tan jóvenes que hoy consiguen millones de dólares y un elenco de actores famosos para hacer colección de bodrios "El escritor" no hubiera pasado de ser eso que hoy tan petulantemente se da en llamar un 'thriller' político. Y es que, analizada fríamente, con criterio de laboratorio, la historia no resulta en sí mismas de una gran originalidad, y ello pese a los continuos paralelismos que adivinamos con situaciones y personajes reales de nuestros días. Lo que ocurre es que el director de "Repulsión" toma el guión en sus manos y lo trabaja con mimo, como hace con sus personajes, insuflándoles vida propia, haciéndolos próximos aun dentro del entorno de élite en el que se mueven. Guión, personajes, ritmo narrativo,... todo va enfocado hacia un producto homogéneo, atrayente, capaz de mantenernos pendientes de su desarrollo durante las dos horas aproximadamente de metraje.
"El escritor", Polanski sería mejor decir, es el ejemplo vivo de que el cine puede seguir escribiéndose con mayúsculas, porque, a fin de cuentas, aunque muy pocos, todavía hay algunos realizadores que saben darle esa magia que en la mayoría de los casos ha ido perdiendo con el tiempo y la tecnología. Son, como decía, esos escasos artistas capaces de que nos sumerjamos sin reparos en una historia bien contada. Y Roman está entre los mejores de ese pequeño colectivo que nos permite seguir creyendo en el cine.
En manos de cualquier otro de los cientos de realizadores jóvenes y no tan jóvenes que hoy consiguen millones de dólares y un elenco de actores famosos para hacer colección de bodrios "El escritor" no hubiera pasado de ser eso que hoy tan petulantemente se da en llamar un 'thriller' político. Y es que, analizada fríamente, con criterio de laboratorio, la historia no resulta en sí mismas de una gran originalidad, y ello pese a los continuos paralelismos que adivinamos con situaciones y personajes reales de nuestros días. Lo que ocurre es que el director de "Repulsión" toma el guión en sus manos y lo trabaja con mimo, como hace con sus personajes, insuflándoles vida propia, haciéndolos próximos aun dentro del entorno de élite en el que se mueven. Guión, personajes, ritmo narrativo,... todo va enfocado hacia un producto homogéneo, atrayente, capaz de mantenernos pendientes de su desarrollo durante las dos horas aproximadamente de metraje.
"El escritor", Polanski sería mejor decir, es el ejemplo vivo de que el cine puede seguir escribiéndose con mayúsculas, porque, a fin de cuentas, aunque muy pocos, todavía hay algunos realizadores que saben darle esa magia que en la mayoría de los casos ha ido perdiendo con el tiempo y la tecnología. Son, como decía, esos escasos artistas capaces de que nos sumerjamos sin reparos en una historia bien contada. Y Roman está entre los mejores de ese pequeño colectivo que nos permite seguir creyendo en el cine.
Fuego 'amigo' en el PP
Era cuestión de tiempo. Mientras las cosas no estaban muy claras y podía pensarse en "rumores" a propósito de la hipotética candidatura de Francisco Álvarez-Cascos a la Presidencia del Principado en las autonómicas del año próximo, los silencios fueron la nota predominante entre los principales 'actores' que pueden tener un papel en la futura obra. Más tarde, la "marea creciente" de apoyos al ex ministro de Fomento era, en cuanto al elenco principal de dicha obra se refiere, prácticamente nula: juntas locales, militantes apartados, los casquistas irreductibles de toda la vida,... Pero, 'mareona' o 'marejadilla', lo que parece claro es que las aguas del PP asturiano están cada día más revueltas y los apoyos crecen en cantidad y, sobre todo, en calidad -vease la carta de los doce alcaldes populares de la comunidad, Gabino de Lorenzo incluido o las declaraciones positivas -otrora despectivas- de destacados miembros de la dirección regional, con su prsidente, Ovidio Sánchez, al frente. Ya lo he comentado muchas veces, que una cosa es que guste el retorno del polémico y veterano político al primer plano de la actividad y otra bien distinta que los responsables nacionales y regionales estén dispuestos a ponerle la proa si decide, como parece, dar el "paso atrás" -no olvidemos que se retiró voluntariamente-. Este escenario ya ni deberíamos de estar refiriéndolo por repetitivo.
Con el crecimiento de los apoyos llegó, como era lógico el contraataque de sus adversarios socialistas. Javier Fernández, Jesús Gutiérrez, Vicente Álvarez Areces -éste muy especialmente- no pasan un día sin mentar a Cascos, generalmente con descalificaciones, cuando no con bravuconadas como las del actual presidente del Principado que dice alegrarse de que se presente, porque "aglutinará" el voto de la izquierda. Desde Madrid ya se trabaja también en el asunto para echar una mano a sus correligionarios de Asturias y los 'dosieres' empiezan a circular por Ferraz (he leído que Pepe Blanco, el actual 'hombre fuerte' del PSOE y aspirante a suceder a su amigo Zapatero -el otro día se le escapó en un acto público una referencia a sí mismo como presidente- tiene preparado un informe sobre los cuadros que el ex ministro compró a la galería para la que trabajaba la que hoy es su esposa y que ocupan plaza en los mismos despachos que hoy preside el propio Blanco).
Como toda buena obra escénica que se precie faltaba un tercer acto y éste se ha producido en los últimos días. Se trata de lo que podríamos denominar el 'fuego' amigo, los ataques desde dentro de aquellos que mantienen un enfrentamiento contrastado con el el ex vicepresidente del Gobierno y que, ante el desarrollo de los acontecimientos y viendo que la cosa va en serio han decidido montar su propia plataforma 'anti-Cascos' desmereciendo sus apoyos, recordando sibilinamente que en Madrid tampoco es muy querido y, sobre todo, afirmando la intención de buscar un candidato alternativo. No chocará a nadie que esa plataforma la capitaneen los líderes locales de Gijón y Avilés, Pilar Fernández Pardo y Joaquín Aréstegui, los dos ninguneados, cuando no despreciados públicamente por Cascos y que, curiosamente, a falta de otras perspectivas, se presentan más o menos directamente como aspirantes, ellos mismos, a poner al PP asturiano esa otra cara nueva que contrasta con la 'vieja' y conflictiva imagen del ex ministro. No es que se pueda decir que estaba claro que políticos como los citados estaban dispuestos a dar la batalla directa, pero tampoco es de extrañar. A medida que lo de su adversario interno va cobrando forma, su futuro se presenta más oscuro y, por ello, han decidido abrir su propio frente.
Ya he comentado alguna vez que si Cascos regresa a Asturias no va a poder hacerlo con ese 'barrido' general que él desearía, pero el irreductible ex secretario general del PP no es hombre que olvide ni perdone y, a partir de una hipotética victoria en las elecciones, sería cuestión de tiempo que esa 'operación limpieza' se produjera. De momento, los enemigos internos han descubierto su estrategia, pero, por si acaso, han atribuido la avalancha de escritos, plataformas, etcétera, de apoyo a Cascos más a su entorno que al propio interesado. Aunque las cartas están sobre la mesa, puede que si el fuego es más de advertencia que de ataque directo, argumenten llegado el momento -y son muy capaces- que nunca estuvieron en contra de la candidatura de su 'compañero' y que sí es él quien puede hacerles ganar la Presidencia del Principado. Cosas más increibles hemos visto en esto de la política.
Por cierto, las supuestas ayudas que desde Madrid les está aportando la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, otro de los 'blancos' de las iras de Cascos, tampoco se nos antojan como el mejor bagaje para la 'gran batalla' regional.
Con el crecimiento de los apoyos llegó, como era lógico el contraataque de sus adversarios socialistas. Javier Fernández, Jesús Gutiérrez, Vicente Álvarez Areces -éste muy especialmente- no pasan un día sin mentar a Cascos, generalmente con descalificaciones, cuando no con bravuconadas como las del actual presidente del Principado que dice alegrarse de que se presente, porque "aglutinará" el voto de la izquierda. Desde Madrid ya se trabaja también en el asunto para echar una mano a sus correligionarios de Asturias y los 'dosieres' empiezan a circular por Ferraz (he leído que Pepe Blanco, el actual 'hombre fuerte' del PSOE y aspirante a suceder a su amigo Zapatero -el otro día se le escapó en un acto público una referencia a sí mismo como presidente- tiene preparado un informe sobre los cuadros que el ex ministro compró a la galería para la que trabajaba la que hoy es su esposa y que ocupan plaza en los mismos despachos que hoy preside el propio Blanco).
Como toda buena obra escénica que se precie faltaba un tercer acto y éste se ha producido en los últimos días. Se trata de lo que podríamos denominar el 'fuego' amigo, los ataques desde dentro de aquellos que mantienen un enfrentamiento contrastado con el el ex vicepresidente del Gobierno y que, ante el desarrollo de los acontecimientos y viendo que la cosa va en serio han decidido montar su propia plataforma 'anti-Cascos' desmereciendo sus apoyos, recordando sibilinamente que en Madrid tampoco es muy querido y, sobre todo, afirmando la intención de buscar un candidato alternativo. No chocará a nadie que esa plataforma la capitaneen los líderes locales de Gijón y Avilés, Pilar Fernández Pardo y Joaquín Aréstegui, los dos ninguneados, cuando no despreciados públicamente por Cascos y que, curiosamente, a falta de otras perspectivas, se presentan más o menos directamente como aspirantes, ellos mismos, a poner al PP asturiano esa otra cara nueva que contrasta con la 'vieja' y conflictiva imagen del ex ministro. No es que se pueda decir que estaba claro que políticos como los citados estaban dispuestos a dar la batalla directa, pero tampoco es de extrañar. A medida que lo de su adversario interno va cobrando forma, su futuro se presenta más oscuro y, por ello, han decidido abrir su propio frente.
Ya he comentado alguna vez que si Cascos regresa a Asturias no va a poder hacerlo con ese 'barrido' general que él desearía, pero el irreductible ex secretario general del PP no es hombre que olvide ni perdone y, a partir de una hipotética victoria en las elecciones, sería cuestión de tiempo que esa 'operación limpieza' se produjera. De momento, los enemigos internos han descubierto su estrategia, pero, por si acaso, han atribuido la avalancha de escritos, plataformas, etcétera, de apoyo a Cascos más a su entorno que al propio interesado. Aunque las cartas están sobre la mesa, puede que si el fuego es más de advertencia que de ataque directo, argumenten llegado el momento -y son muy capaces- que nunca estuvieron en contra de la candidatura de su 'compañero' y que sí es él quien puede hacerles ganar la Presidencia del Principado. Cosas más increibles hemos visto en esto de la política.
Por cierto, las supuestas ayudas que desde Madrid les está aportando la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, otro de los 'blancos' de las iras de Cascos, tampoco se nos antojan como el mejor bagaje para la 'gran batalla' regional.
viernes, 30 de abril de 2010
El 'Marca', como la Mafia
Quienes hagan un mínimo seguimiento de esta tribuna se abran dado cuenta de que quien la suscribe siempre es partidario de tomarse un tiempo prudente antes de hacer cualquier tipo de comentario sobre el fútbol. Y es que en esto del balompié los calentones son habituales.
Anteayer, el 'mejor equipo del mundo', el Barça, quedó fuera de la Champions en semifinales en favor de un Inter que, si bien futbolísticamente hablando produjo una sensación lamentable, hizo sus deberes, lo que no hicieron los azulgranas. Como culé, me duele la eliminación del equipo de Guardiola, pero también hay que reconocer que ese nuevo gran 'dream team' se muestra cada día menos fresco en su juego y no se puede decir que cayera inmerecidamente ante el 'catenaccio' de los italianos.
Al margen de estas consideraciones generales, lo que me molesta especialmente es enfrentarme a la primera página e informaciones interiortes de la edición de ayer del diario 'Marca' Su frontispicio es el vivo reflejo de una auténtica 'vendetta' madridista tras los fiascos coperos de Alcorcón y de la propia Champions ante el Olimpique de Lion francés, una actitud, como la propia semántica italiana recuerda, característica de la Mafia. Resquemaba mucho en el alma merengue este doble fracaso y los seguidores blancos daban cualquier cosa por no ver los colores azulgranas en la final del Bernabeu del mes próximo.
Establecidos estos principios generales no resulta de recibo que el diario de mayor tirada del país, con consideración de 'nacional', haga un triplete de portada con una alabanza al entrenador interista y con grandes letras le eleve a los altares con un reconocimiento a su antifútbol como aval para haber alcanzado la final del Bernabeu, lo que, al parecer, le ha valido también para hacerse acreedor seguro a ocupar el banquillo madriditsa la próxima temporada. Las otras dos patas de esa genial 'front page' son la 'agresión' de Valdés al entrenador interista, Mourinho, que previamente se saltó las normas más elementales de celebración de su éxito, y la 'ocurrencia' de los responsables azulgranas de 'regar' a los italianos mientras celebraban su clasificación. No voy a defender ni una acción ni la otra, pero no parece que esa 'vomitiva' portada sea un buen resumen del encuentro, con independencia de los meritos de unos y otros.
Voy a obviar cuestiones complementarias de páginas interiores como la 'injusta' expulsión de Motta por 'rozar simplemente' con su mano a Busquets o columnas de opinión en las que el análisis deja paso al insulto personal directo. Había ganas de resarcirse de las humillaciones a los madrileños -la última en el encuentro de Liga en el Bernabeu- y el partido de anteayer en el Camp Nou desbordó las ansias de revancha dialéctica hasta extremos que solamente producen pesar para los que pensamos que esta profesión es un poco más seria que todo eso. Otros diarios nacionales no deportivos se han ocupado del partido equilibradamente y, sin buscar paliativos a la eliminación del Barça, han colocado las cosas en su sitio. A fin de cuentas estamos hablando de fútbol.
Se me olvidaba reseñar las continuas referencias del primer diario deportivo de España a la actuación arbitral. Pensando con la cabeza fría parece obvio afirmar que si el colegiado ayudó a alguno de los contendientes fue a los barcelonistas -el gol de Piqué fue en claro fuera de juego, aunque no está tan diáfano que lo de Keita fuera mano, la misma jugada que podía haberle dado un pase probablemente injusta a la final a los blaugrana-. Sin embargo ese prodigio de ventas en todo el territorio nacional no hizo lo propio en el partido de ida ni recordó ayer que el trencilla del enfrentamiento en campo milanés permitió todo tipo de tarascadas y la más absoluta inmunidad a los interistas en ese momento. Eso no cuenta. Lo único que importaba era que el Barça no cubriera el camino de Santiago... Bernabeu y aprovechar la ocasión para soltar toda la bilis acumulada hasta el momento.
Ahora, los madridistas ya saben que están en igualdad de condiciones con los azulgranas -con un punto a favor de estos y el 'gol average' también- y que lo que va inclinar la balanza este año va a ser la Liga, único título al que ya aspiran ambos grandes clubes. No quiero ni imaginarme lo que hará ese 'gran rotativo deportivo' NACIONAL si el peso se decanta del lado blanco.
Por otra parte, la afición madridista va a tener la oportunidad de ver una final de Champions sin equipos españoles. Serán el Bayern alemán y el Inter italiano los que se disputen en ese marco el título. A la hora de posicionarse, ¿van a animar a Robben y sus diez acompañantes o a Sneijder y los suyos? Ambos, desechos madridistas voluntarios de principios de temporada, son ahora puntales en sus respectivos equipos, los mismos que van a dilucidar cuál es el mejor equipo europeo de esta temporada. Y vamos a dejar aparte que tambien jugarán Cambiasso, Samuel,.... Todo se perdona a cambio de que el Barça no vuelva al Bernabeu hasta la próxima temporada.
Anteayer, el 'mejor equipo del mundo', el Barça, quedó fuera de la Champions en semifinales en favor de un Inter que, si bien futbolísticamente hablando produjo una sensación lamentable, hizo sus deberes, lo que no hicieron los azulgranas. Como culé, me duele la eliminación del equipo de Guardiola, pero también hay que reconocer que ese nuevo gran 'dream team' se muestra cada día menos fresco en su juego y no se puede decir que cayera inmerecidamente ante el 'catenaccio' de los italianos.
Al margen de estas consideraciones generales, lo que me molesta especialmente es enfrentarme a la primera página e informaciones interiortes de la edición de ayer del diario 'Marca' Su frontispicio es el vivo reflejo de una auténtica 'vendetta' madridista tras los fiascos coperos de Alcorcón y de la propia Champions ante el Olimpique de Lion francés, una actitud, como la propia semántica italiana recuerda, característica de la Mafia. Resquemaba mucho en el alma merengue este doble fracaso y los seguidores blancos daban cualquier cosa por no ver los colores azulgranas en la final del Bernabeu del mes próximo.
Establecidos estos principios generales no resulta de recibo que el diario de mayor tirada del país, con consideración de 'nacional', haga un triplete de portada con una alabanza al entrenador interista y con grandes letras le eleve a los altares con un reconocimiento a su antifútbol como aval para haber alcanzado la final del Bernabeu, lo que, al parecer, le ha valido también para hacerse acreedor seguro a ocupar el banquillo madriditsa la próxima temporada. Las otras dos patas de esa genial 'front page' son la 'agresión' de Valdés al entrenador interista, Mourinho, que previamente se saltó las normas más elementales de celebración de su éxito, y la 'ocurrencia' de los responsables azulgranas de 'regar' a los italianos mientras celebraban su clasificación. No voy a defender ni una acción ni la otra, pero no parece que esa 'vomitiva' portada sea un buen resumen del encuentro, con independencia de los meritos de unos y otros.
Voy a obviar cuestiones complementarias de páginas interiores como la 'injusta' expulsión de Motta por 'rozar simplemente' con su mano a Busquets o columnas de opinión en las que el análisis deja paso al insulto personal directo. Había ganas de resarcirse de las humillaciones a los madrileños -la última en el encuentro de Liga en el Bernabeu- y el partido de anteayer en el Camp Nou desbordó las ansias de revancha dialéctica hasta extremos que solamente producen pesar para los que pensamos que esta profesión es un poco más seria que todo eso. Otros diarios nacionales no deportivos se han ocupado del partido equilibradamente y, sin buscar paliativos a la eliminación del Barça, han colocado las cosas en su sitio. A fin de cuentas estamos hablando de fútbol.
Se me olvidaba reseñar las continuas referencias del primer diario deportivo de España a la actuación arbitral. Pensando con la cabeza fría parece obvio afirmar que si el colegiado ayudó a alguno de los contendientes fue a los barcelonistas -el gol de Piqué fue en claro fuera de juego, aunque no está tan diáfano que lo de Keita fuera mano, la misma jugada que podía haberle dado un pase probablemente injusta a la final a los blaugrana-. Sin embargo ese prodigio de ventas en todo el territorio nacional no hizo lo propio en el partido de ida ni recordó ayer que el trencilla del enfrentamiento en campo milanés permitió todo tipo de tarascadas y la más absoluta inmunidad a los interistas en ese momento. Eso no cuenta. Lo único que importaba era que el Barça no cubriera el camino de Santiago... Bernabeu y aprovechar la ocasión para soltar toda la bilis acumulada hasta el momento.
Ahora, los madridistas ya saben que están en igualdad de condiciones con los azulgranas -con un punto a favor de estos y el 'gol average' también- y que lo que va inclinar la balanza este año va a ser la Liga, único título al que ya aspiran ambos grandes clubes. No quiero ni imaginarme lo que hará ese 'gran rotativo deportivo' NACIONAL si el peso se decanta del lado blanco.
Por otra parte, la afición madridista va a tener la oportunidad de ver una final de Champions sin equipos españoles. Serán el Bayern alemán y el Inter italiano los que se disputen en ese marco el título. A la hora de posicionarse, ¿van a animar a Robben y sus diez acompañantes o a Sneijder y los suyos? Ambos, desechos madridistas voluntarios de principios de temporada, son ahora puntales en sus respectivos equipos, los mismos que van a dilucidar cuál es el mejor equipo europeo de esta temporada. Y vamos a dejar aparte que tambien jugarán Cambiasso, Samuel,.... Todo se perdona a cambio de que el Barça no vuelva al Bernabeu hasta la próxima temporada.
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