lunes, 23 de junio de 2014

Tiempos muertos

Me he referido días atrás al inexplicable embrollo que preside la actualidad de las fuerzas políticas gijonesas y, muy específicamente, de dos de ellos, el Partido Popular e Izquierda Unida.

Ya sea la obligada distribución de las informaciones diarias en tal o cual espacio, ya la habilidad del responsable de esa tarea, el caso es que han confluido en la página cuarta de la edición en papel de hoy de 'La Nueva españa' las declaraciones de la presidenta regional de los conservadores y del secretario de Organización y portavoz municipal de la coalición a propósito de los conflictos que protagonizan en estos momentos sus respectivas organizaciones.

Y lo que me ha llamado de forma significativa la atención de ambas informaciones es la coincidencia que se aprecia en los dos dirigentes, que buscan palabras similares para ganar el tiempo que les permita mantener sus respectivos controles sobre situaciones que hace tiempo que se les han descontrolado.

Podría decirse que tanto Mercedes Fernández como Francisco Santianes han utilizado el mismo argumentario, ese que popularmente se ha generalizado ya con el "ahora no toca". No toca ni el congreso local de los populares ni la celebración de primarias de la coalición de la izquierda. Tanto uno como otro aprecian la necesidad de dar tiempo a las respectivas militancia para abordar esos proyectos con "garantías". Los dos mencionan el diálogo como elemento para superar estos momentos difíciles para las organizaciones locales de las dos fuerzas políticas y otras frases por el estilo.

Hasta aquí las palabras. Aunque, en realidad, los dos parecen más bien traslucir la voluntad de dilatar en la medida de lo posible unos procesos que los respectivos 'aparatos' se manifiestan incapaces de controlar, al menos en lo que a sus intereses particulares se refiere.

Y, mientras tanto, crecen las voces internas en ambas formaciones pidiendo celeridad y transparencia en la resolución de sendas situaciones difíciles de sostener por mucho tiempo (la de los conservadores se prolonga ya durante dieciséis meses).

El mensaje de las declaraciones de 'Cherines' y Santianes me recuerda mucho al de los entrenadores de baloncesto cuando piden "tiempo muerto". Y todos sabemos que se recurre a esta regla solamente cuando el adversario está agobiando a tu equipo y el resultado peligra seriamente.

sábado, 21 de junio de 2014

Mentirosos, mentirosos

No hace muchas fechas, en una clase de inglés, el profesor nos solicitó la cita de cinco adjetivos con los que los alumnos presentes pensábamos que se definía mejor a quienes ejercen determinadas profesiones. Alguién me dirá que se trata de un tópico, de un lugar común, de una muletilla, pero el caso es que hubo una absoluta coincidencia en el recurso al término "mentiroso" cuando la actividad elegida era la del político.

Lo cierto es que la ciudadanía parece convenir en que la mentira es consustancial al discurso y la práctica de quienes desarrollan la gestión de la "res pública". Casi aceptamos que el afirmar lo contrario de lo que se quiere decir es inherente al ejercicio de la política.

Sin embargo, aunque aceptáramos que todos los dirigentes de las organizaciones políticas o sindicales son unos mentirosos, habría que puntualizar que unos lo son más que otros. Y en esa frenética carrera por el entorchado del engaño y la falsedad hay evidencias de que el actual Gobierno de la nación se lleva la palma.

Lo viene haciendo desde el mismo momento en que tomó posesión tras su aplastante victoria en noviembre de 2011. Muy pronto los grandes compromisos recogidos en su programa electoral se mostraron como lo que eran: el señuelo con el que captar los millones de descontentos con el desorientado Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. La realidad fue otra bien distinta y ni se rebajaron los impuestos, ni se transformó la Administración, ni se vio efecto alguno de las políticas orientadas a poner freno al desangramiento económico y social de una crisis galopante que sus predecesores fueron incapaces de abordar con sentido de Estado.

Ahora, a pesar de que queda algo más de un año para la cita con las urnas, el Ejecutivo de Mariano Rajoy ha ordenado sonar las trompetas de una presunta recuperación vendida en forma de grandes cifras, de esa macroeconomía que a la mayor parte de los ciudadanos les suena a chino, pero que transmiten un mensaje optimista que cala en amplias capas sociales a pesar de que la realidad del día a día indique para sus integrantes lo contrario.

La traca final ha llegado este viernes en forma de una "nueva" política fiscal que el ministro de Hacienda presentó ayer en el Congreso de los Diputados. Todo lo que cambia puede denominarse "nuevo", pero en modo alguno es lícito plantear que las grandes líneas anunciadas responden a un verdadero programa pensado para descargar a los españoles del "esfuerzo" y "sacrificio" al que han sido sometidos en los últimos años.

Tras una primera ilusión, marcada por el anuncio de una rebaja "media" de algo más del 12%, ha quedado patente la primera de las "nuevas" mentiras: "Ha llegado el momento de bajar los impuestos para todos". La realidad es que bajarán algo para las rentas más desfavorecidas (ya no queda mucha teta que exprimir) y mucho para las grandes rentas (las grandes beneficiadas siempre), mientras que para las clases medias todo queda como estaba. Es la eterna historia. Frente a las consignas sindicales de tiempos pretéritos (la crisis social que la pague el capital) la de nuestra clase política -la actual y la que nos ha gobernado unos años antes- responde a un claro "la crisis económica que la paguen las clases medias".

Hay trampa en las medidas del Ejecutivo del PP. Siempre la hay. Y usted y yo lo sabemos. Aunque en algunos momentos parezca que lo olvidamos.

Lo que ya no es de recibo es que, además de cornudos, seamos apaleados. Sólo así se puede entender el mensaje del presidente del Gobierno cuando nos dice que "bajar impuestos es lo que siempre hemos querido hacer", aunque la tendencia haya sido a la inversa hasta ahora. Unas palabras que, para que la flagelación sea mayor, se complementan con las de la secretaria general del Partido Popular, María Dolores de Cospedal, quien, rizando el rizo, se ha atrevido a afirmar que con esta reforma fiscal el Ejecutivo del PP cumple su promesa electoral de bajar los impuestos. Hay que tener mucho rostro para atreverse a hablar así las mismas personas que entraron en La Moncloa elevando precisamente las cargas que se habían comprometido a rebajar. ¿Se puede hablar de cumplir una promesa cuando alguien devuelve algo que previamente te han quitado?

Ay, mentirosos, mentirosos.

viernes, 20 de junio de 2014

El gallinero gijonés

No hace tantas horas que comentaba el aldabonazo que ha significado en el devenir del Partido Popular gijonés la exigencia planteada por sus cinco representantes en la Corporación local: la convocatoria inmediata de un congreso que ponga fin a la interinidad de una comisión gestora que ha superado con creces el año de mandato.

No hace nada de ello y ya nos ha estallado otro petardo retardado en la 'cafetería' de enfrente, en la de Izquierda Unida. Parecía que el encontronazo protagonizado la pasada semana entre el portavoz municipal de la coalición, Jorge Espina, y el también edil y secretario de Organización, Francisco Santianes, se había saldado con la renuncia del primero a dicho cargo y un cierto temple de gaitas entonado desde la cúpula de la organización en la villa. Ni por asomo un verdadero cierre de filas, pero sí daba la impresión de que podíamos estar ante un armisticio temporal destinado a no agravar la imagen de crisis apuntada hace unos días.

Nada más lejos de la realidad. El relevo de Espina en la portavocía municipal de IU solamente fue un tránsito hacia el estallido de una contienda abierta que amenaza con llevarse por delante toda la cosecha recogida en los últimos meses merced, sobre todo, a la imparable caída en los apoyos del hasta ahora principal partido de la izquierda, el PSOE.

Lo que fue un cruce de acusaciones, casi de insultos, entre dos destacados militantes se ha convertido en toda una batalla entre el 'aparato' y -al menos eso parece- quienes pretenden aprovechar que el viento sopla a favor para cambiar viejos usos del más rancio estilo 'comunista'.

En el fondo, la realidad es que, como ocurrió en el ámbito regional -o en paralelo con el mismo-, los últimos cónclaves de la coalición de izquierda se saldaron con muchas heridas sin cerrar, con abiertos enfrentamientos que dan razón a la trabajada fama "cainista" de las fuerzas políticas de la izquierda.

Ahora, IU se enfrenta en Gijón a una importante reunión de su Consejo Político que se antoja un verdadero campo de batalla en el que se ha de dirimir cuál de los dos sectores enfrentados va a conducir a la organización a las importantes convocatorias electorales del próximo año.

Revuelto y con negros nubarrones anda el PP, cuya 'lideresa' sigue prefiriendo mirar para otro lado e ignorar las peticiones de su militancia: "Cinco concejales no son el partido", ha dicho. Pues bien podría haberlo tenido en consideración cuando 'remodeló' el mismo grupo municipal tras echar a patadas a Pilar Fernández Pardo.

También agitado en grado máximo y con riesgo de grave crisis interna se nos muestra Izquierda Unida. La presencia sobre el escenario electoral de la emergente Podemos no contribuye a disipar las dudas sobre un futuro incierto.

Y, mientras tanto, ¿qué pasa con el PSOE? Pues que, por mucho que se trate de enmascarar, también tiene una notable marejada de fondo, parcialmente oculta por una superficie presidida por ese curioso proceso de primarias nacionales que acapara la actualidad de todos sus movimientos. Este trámite pasará y tocará mirar de nuevo de frente a los conflictos domésticos. El actual secretario general no tiene muy buenos quereres, nada más que en su entorno más próximo. La gestión opositora de estos años de mandato no rinde intereses manifiestos y son varios, ni uno ni dos, los sectores o grupos dispuestos a hacer la cama a Santiago Mertínez Argüelles, a la hora de configurar la próxima lista municipal. Unos, van de cara, como el utópico Santiago Garmón, pero hay adversarios mucho más peligrosos que laboran en la sombra y que sólo asomarán las orjas cuando la pieza esté en el punto de mira idóneo. "Guardate de los idus de marzo Santi",ya le han susurrado al oido algunos colaboradores.

Los que contemplan este panorama en gozoso silencio y frotándose las manos son los de Foro Asturias. Tras conseguir mantenerse al frente de la Corporación muncipal más de tres años -nadie hubiera dado un duro por ellos ese tiempo atrás- ahora abordan el final del mandato con un capital acumulado que, si para algunos es insuficiente, para otros es espectacular, sobre todo si se tiene en cuenta que empezaron de cero. El partido de Álvarez-Cascos no tiene dudas sobre su línea en las etapas más próximas y tiene a una candidata incuestionable en la persona de Carmen Moriyón.
Mientras el gallinero sigue revuelto en todo su entorno, sus responsables contemplan desde la distancia un panorama esperanzador para sus intereses. Y eso sin mover un dedo.

miércoles, 18 de junio de 2014

A Cherines se le acaba el tiempo

Hay momentos en los que el adversario ya no sirve de excusa para justificar situaciones insostenibles. Se producen habitualmente cuando el responsable de alguna organización se empecina en buscar argumentos para mantener un estatus que la realidad de cada día muestra improrrogable.

Y esto es ni más ni menos lo que se ha planteado en el seno de la organización gijonesa del Partido Popular. No han sido los enemigos socialistas. Ni los rivales de Foro. No. El conflicto lo han puesto sobre el tapete los cinco concejales conservadores en el Consistorio de la Villa de Jovellanos, los mismos que configuraron el remodelado grupo municipal tras la decisión de la presidenta regional, Mercedes Fernández, de expulsar del Ayuntamiento y de la dirección local del partido a Pilar Fernández Pardo. Un grupo, a priori, hecho a la medida de los intereses de la dirección.

De eso hace ya dieciseis meses, y lo que parecía que iba a ser una operación programada para eliminar a los compañeros "disidentes", sustituyéndolos por otros más afines al 'aparato' asturiano, con el fin de no perder el férreo control exigido por la 'lideresa' investida de plenos poderes desde Génova, ha derivado en un largo proceso de provisionalidad representado por esa gestora títere al frente de la cual Cherines colocó a su amiga Ángeles Fernández-Ahuja.

Se dieron todo tipo de argumentos para esquivar el preceptivo congreso extraordinario orientado a recomponer la estructura directiva e institucional del partido en el ámbito gijonés, aunque en realidad los responsables siempre transmitieron la impresión de que solamente se produciría la convocatoria en el caso de que los números cuadrasen y pudiera imponerse en el cónclave un equipo de incondicionales de la dirección regional.

Tal parece que esos números no convencieran a Mercedes Fernández, lo que la ha llevado a posponer sine die el mencionado congreso local. Pero hasta en el más conservador de los partidos políticos los tiempos tienen sus plazos y una comisión gestora supone una fórmula para una transición más o menos rápida. En ningún caso 'ad eternum'.

Ahora han sido sus propios compañeros del grupo municipal los que se han dirigido a Cherines y a su 'marioneta' local para exigir la convocatoria de un congreso que devuelva al partido una imagen de alternativa capaz de presentarse a la convocatoria electoral del próximo año con opciones de remontar el 'trastazo' que supuso la incorporación de Foro al panorama político asturiano.

Manuel Pecharromán y sus cuatro compañeros de bancada no se han mostrado nada complacientes con su 'jefa de filas' expresándose en términos contundentes y de exigencia. Como otros muchos militantes, consideran que ha llegado el momento de poner punto y final a la interminable 'transición' hacia no se sabe muy bien qué objetivo.

El equipo que preside Mercedes Fernández ha preferido dejar correr el tiempo y mirar para otro lado cada vez que el asunto del congreso local salía a colación. El posible retorno de Fernández Pardo, militante con todos los derechos para ser de nuevo candidata, y el convencimiento de que el año largo de provisionalidad no ha servido para garantizarse el control, han sido motivos suficientes para dejar que el conflicto se enquistase.

No parece que Cherines y los suyos dispongan ya de excusas para seguir prolongando una situación insoportable. El partido en Gijón -no sólo sus concejales- le ha exigido que ejerza la autoridad que su cargo le otorga para proceder a la normalización de la organización política en el ámbito gijonés. Ahora la pelota está en su tejado y resulta difícil de imaginar otra callada por respuesta.

jueves, 29 de mayo de 2014

La 'esclerosis' de Foro

No soy el único al que la irrupción de Podemos en el panorama político español ha traído a la memoria el aldabonazo que, en el ámbito asturiano, representó hace tres años la aparición de Foro Asturias Ciudadanos. Entonces, el partido de Francisco Álvarez-Cascos (creado, como el de Pablo Iglesias, en unos cuatro meses) acaparó tales apoyos de sus paisanos que fue capaz de alzarse con el gobierno autonómico; un Gobierno débil, eso sí, pero Gobierno a fin de cuentas.

Al margen del tirón de su líder, tuvieron mucho que ver en aquel éxito el hartazgo que los dos partidos mayoritarios en este territorio, y la muleta de uno de ellos, habían provocado durante muchos años en sus conciudadanos. El cómodo reparto de papeles entre FSA y PP había logrado esclerotizar hasta límites exorbitantes la política asturiana, una enfermedad de la que la nueva formación parecía ser el antídoto capaz de erradicarla.

Foro aglutinó entonces una ilusión, la ligada a una palabra que ha empezado a perder su significado por el mal uso que vienen haciendo de ella buena parte de los partidos desde hace muchos años: cambio. La realidad es que la misma resulta prostituida por la realidad de aquela otra frase de "cambiar algo para que no cambie nada".

Aquella idea provocó unos apoyos que ni los mismos responsables de la nueva plataforma podían creerse en la noche electoral de tres años atrás (¿nos sigue sonando la copla?). Pero la gestión política se empeña en mostrarnos con terquedad que una cosa es predicar y otra bien diferente echar trigo. El convulso año de gobierno de Cascos provocó no pocas decepciones, abandonos y fracasos. Tuvo ayudas inestimables de sus enemigos de uno y otro signo, es cierto; pero también lo es que cuando alguien decide hacerse responsable de una tarea tan compleja lo tiene que hacer con todas las consecuencias. El año de gobierno de Foro tuvo muchas más sombras que luces y la realidad manifiesta llevó a su líder a intentar revalidar un año después sus primeros números, algo que, como todo el mundo sabe, no pudo conseguir.

Se dio paso, así, a un retorno de los socialistas al poder regional y la formación de Cascos entró en una fase que le obligaba a ejercer una oposición para la que no estaba preparada. En torno a su líder se había estructurado un partido sin cuadros, sin experiencia apenas (algún ex del Partido Popular), sin recorrido. No era un partido aunque celebrasen un primer congreso fundacional que nunca ha tenido continuidad.

Los dos años en la bancada opositora no han hecho ningún favor a FAC. El partido, lastrado por el creciente desinterés de los ciudadanos hacia sus representantes, ha ido languideciendo y atrincherándose en sus viejas y repetidas consignas de afrenta. Ello sin olvidar las erróneas apuestas de competir en las legislativas en circunscripciones ajenas como la de Madrid o esta última huida hacia adelante de las europeas, una empresa utópica en la busca de un escaño en Estrasburgo.

El tiempo no sólo deteriora los cuerpos humanos; también pasa factura a entidades y formaciones que no saben evolucionar y acomodarse a la realidad.

Y no es que vaya yo a compartir los interesados análisis de quienes ven en los resultados del domingo para Foro una clara debacle que pronostica su caída definitiva. No. Ese análisis, como saben los que lo publicitan, es sesgado y no se sostiene mínimamente. Los posibles votantes del partido casquista sabían de lo inalcanzable que era lograr un eurodiputado y quienes de sus simpatizantes votaron en muchos casos lo hicieron por opciones con más 'chance'. Sacar a colación la presencia en la lista de la alcaldesa de Gijón como un elemento más del abandono ciudadano solamente me merece una sonrisa de complicidad con sus vehementes enemigos.

Sin embargo, de la observación distante de lo que acontece en el día a día en el Principado de Asturias podemos colegir que FAC ya ha sido contagiado de la misma enfermedad que vino a solucionar. Que cada día transmite menos ilusión, que desaparece la empatía, que se diluye la esperanza. Que la metástasis, en definitiva, ha hecho su trabajo en los órganos y osamenta de esta formación que, ahora, ha pasado ya a ser una manifestación más, nada ostentosa, por supuesto, de la esclerosis política asturiana.

miércoles, 28 de mayo de 2014

El reto de Podemos

Superado ya el 'estado emocional' de las primeras horas posteriores a la consulta electoral del pasado domingo, si algo parece haber quedado claro tras el recuento es que esa cita ha tenido un protagonista principal y lleva por nombre Podemos. De la lectura pausada de la actualidad en estos dos últimos días, parece claro que los titulares sobre el fin del bipartidismo han dejado su lugar a la presencia un tanto sorpresiva en la vida institucional de ese grupo 'utópico', desestructurado, un poco misterioso que se agrupa en torno a la imagen de ese joven comunicador con aspecto de "perroflauta", por utilizar el término ladinamente amasado por la derecha convencional.

Y hablo de protagonismo sobresaliente porque no hay más que leer las páginas de los periódicos o escuchar las noticias en radio y televisión para apreciar que este partido sin partido se ha convertido en cesto de ilusiones para una parte de la ciudadanía y blanco perfecto de las diatribas de sus sorprendidos rivales, para otra.

Tantos elogios amasa la nueva formación como insultos y descalificaciones. Los primeros, denotan la necesidad del votante de hallar una alternativa a una estructura anquilosada donde cada cual se reparte su parte del pastel; los grandes, las mejores porciones, pero también los considerados pequeños, conformes con la escueta ración que les corresponde en la mesa de esa "grande bouffe" europea.

Al margen de los dardos que apuntan a una estrategia oportunista, a la improvisación, los ataques a Podemos parecen centrados en su líder, ese Pablo Iglesias bis que se ha presentado a los comicios 'limpio de polvo y paja' pero al que sus enemigos -que son muchos- han rastreado cual si del más puro estilo estadounidense se tratara y desempolvan cada día frases y actitudes que comprometen sus teóricos postulados.

Sicario de los regímenes dictatoriales de América Latina, mentor de políticas irrealizable en la práctica, glosador de antiguos líderes nacionales hoy desgastados por la realidad. Todo encaja en ese 'press book' que circula por la redacciones de los medios informativos y llena las redes sociales, las mismas que la joven formación ha sabido usar con maestría para suplir su inicial falta de medios tradicionales.

Podemos ha ganado el primer reto: montar una candidatura electoral en cuatro meses (salvando distancias ideológicas y territoriales, ¿no le recuerda a nadie la irrupción de Foro Asturias Ciudadanos en 2011?) y lograr unos resultados espectaculares, creo que inesperados hasta para su propia gente. Ahora viene el segundo, más difícil aún, que no es otro que configurar una estructura de partido que le permita optar a refrendar sus cifras el año próximo, en las municipales y autonómicas, y meses después, en las legislativas españolas. Son millares de candidatos territoriales y locales, cientos de listas que hay que rellenar. Y la pregunta es ¿con quién? A la bisoña formación no han parado de salirle novias desde que se conocieron sus números de la noche dominical. Podemos es en este momento el cesto perfecto para los oportunistas, los 'profesionales' de la política, los que se han ido quedando sin silla en los últimos años. Este es el verdadero reto de Pablo Iglesias bis y los suyos y para afrontarlo deberá emplear algo más que su imagen de 'progre'.

Los primeros en darse cuenta de la necesidad de establecer unas relaciones prematrimoniales (no sé si todavía se siguen llamando así porque estas cosas han cambiado mucho desde que yo era joven) han sido los chicos de Izquierda Unida, hasta ahora displicentes con esa especie de apéndice con pretensiones de superarles por la izquierda (empresa fácil, por otra parte). Los responsables de la coalición son conscientes de que una parte de esos votos cosechados por la plataforma electoral podrían haber agrandado sus buenos resultados particulares. Ahora, constatado el reparto, se afanan por sumar sus apoyos con los de estos insospechados 'hermanos de sangre'.

Vendrán más. 'Parados' de la cosa pública, pequeñas formaciones residuales de esa "izquierda radical" en la que se ha encasillado a Pablo Iglesias bis y los que le han acompañado en su particular travesía del desierto, desclasados sin etiqueta. En ese proceso estará el verdadero reto de Podemos.

jueves, 22 de mayo de 2014

Sancionemos el "España va bien"

Un reconfortante viaje vacacional me ha permitido alejarme del molesto 'ruido' de una supuesta campaña electoral ("campañina", en palabras de mi estimado compañero Jaime Poncela), la referida a los comicios europeos del domingo próximo. El sosiego y el relax no han sido óbice, no obstante, para escuchar el desagradable eco de una pléyade de voceros empeñados en hacernos creer que sus mensajes están fundados en aquello que realmente importa a los ciudadanos, en las bondades de pertenecer a la UE y cosas por el estilo. Nada que ver con la realidad. Por el contrario, podría afirmarse sin temor a errar que la mayoría de los protagonistas de esta ceremonia de la confusión han elevado la voz para arrimar el ascua a su sardina 'aldeana', a los propósitos estrictamente partidistas y a poner en entredicho al de enfrente. "Y tú más". Igual que siempre.

Si un comentario desafortunado de Miguel Arias Cañete, corregido tardíamente, en el mejor estilo de su jefe de filas, puede ser el 'leit motiv' de sus rivales socialistas y podría decirse del debate entre los dos grandes partidos nacionales, apaga y vámonos. Parafraseando una conocida sentencia del merecidamente premiado Quino, "que paren ésto que me bajo".

Y como todo este barullo me aburre enormemente, he concentrado mi atención en un pequeño asunto doméstico que recogen los medios informativos del día de hoy. La sanción de la Junta Electoral de Zona a la alcaldesa de Gijón por "publicitar" algunas de las obras abordadas por su equipo de gobierno y haberlo hecho en plena campaña.

La primera ironía se refiere a la cuantía de la sanción: 600 euros. Podría evocarse aquella famosa anécdota del que, tras ser multado con una insignificante cantidad por haber dado una bofetada a otro, inquirió al juez si podía depositar la misma suma multiplicada por tres o por cuatro y darle otras tantas hostias al agredido. En una campaña en la que los partidos políticos hablan de gastos en millones de euros, minucias como esa mueven más a la risa que a la indignación.

Aparte de lo superfluo, lo que más asombra de la decisión de la Junta Electoral es el fondo de la cuestión. ¿Ha sido Carmen Moriyón la principal transgresora de las buenas prácticas que la ley impone en una campaña electoral? ¿O ha sido la pardilla 'pillada' por sus rivales políticos de distinto signo en una práctica casi tan antigua como la propia democracia?

Parece evidente que la normativa impone que ninguno de los diferentes protagonistas de este aquelarre europeo en España aproveche su condición de gobernante para hacer proselitismo en estos días de teórico ajuste fino del lenguaje. Nada que objetar, pues, a la decisión de la magistratura.
Sin embargo, si nos atenemos a esos parámetros básicos, habría que considerar qué hacen los demás políticos en campaña; o lo que han hecho aquellos que han estado en liza durante anteriores convocatorias.

Para quienes, afortunadamente, conservamos la memoria, la práctica desarrollada estos días por la regidora gijonesa es moneda de cambio de uso común en todas las citas con las urnas. Y si aplicamos el criterio de la judicatura en este caso específico, ¿qué habría que hacer con los grandes líderes nacionales de la derecha que recorren machaconamente el territorio nacional con esa consigna de una renovada "España va bien", exhibiendo sus méritos por haber conseguido la "alegría" de sus conciudadanos o la "avalancha de parados" que dejan cada día de serlo para encontrar un empleo gracias a su acertada gestión? ¿Con qué cantidad habría que multar a don Mariano, a doña Soraya o a doña Fátima?

Bien está que le reclamen 600 euros a Carmen Moriyón si ha 'delinquido' electoralmente, pero, por favor, que se haga lo propio con tanto propagandista que circula entre acto y acto por este campaña.
Aquí jugamos todos o no juega ni dios.