miércoles, 14 de enero de 2015

Cobrar por objetivos

Se me han quedado esta mañana los ojos como platos a consecuencia del asombro que me ha causado la lectura de la propuesta presentada por el grupo parlamentario del Partido Popular en la Junta General del Principado para modificar el actual régimen salarial del presidente y de los miembros de su equipo de gobierno. He precisado de una segunda lectura de la información que recoge en las páginas de 'El Comercio' mi estimado compañero Andrés Suárez para cercionarme de que era veraz lo que había entendido en primera instancia y que lo insólito de los planteamientos del partido conservador no respondía a una distracción onírica de mi cerebro.

Plantea el PP de Mercedes Fernández que el primer mandatario del Principado y los integrantes del Consejo de Gobierno pasen a cobrar "por objetivos", una fórmula muy recurrida en la empresa privada pero desconocida para los cargos institucionales.

La primera reflexión a bote pronto que me sugiera la iniciativa de los populares es que, definitivamente, carecen de vocación de gobierno y, por eso, presentan sus medidas ahorradoras pensando en sus oponentes (en este momento los socialistas de Javier Fernández). No es nuevo en las filas de esta fuerza política en Asturias la conformidad con el papel de oposición, una práctica instaurada en el triste periodo entreguista de Ovidio Sánchez y Gabino de Lorenzo. Y aunque parecía que soplaban nuevos aires con la llegada de 'Cherines' al poder partidario, la realidad es que, declaraciones rimbombantes aparte, el PP asturiano es consciente de su debilidad en este territorio, quizá ayudada por las continuadas encuestas 'secretas' que les dan escasas opciones de figurar entre los partidos con alguna opción tras los comicios de mayo.

Otra conclusión lógica de los planteamientos actuales de Mercedes Fernández y los suyos es que, en el actual escenario de distanciamiento de la clase política con los verdaderos problemas de la ciudadanía que les vota, todos parecen recurrir a un a modo de huida hacia adelante con propuestas más 'atrevidas' con las que lavarse la cara de tantos años de desvergüenza. El Ejecutivo socialista, con esa batería de leyes sobre buen gobierno, transparencia e incompatibilidades de altos cargos, auténtico monumento al despropósito tanto en el fondo como en la forma; y sus adversarios, con iniciativas como la comentada que más parecen orientadas a dar la sensación de que se quieren disfrazar con una capa de mala pintura los múltiples errores acumulados en la época de vacas gordas y continuados sin ningún tipo de pudor en la actual de las flacas. Todo tiene cabida en este circo de muchas pistas en el que, en cada una de ellas, algunos de los protagonistas ensayan el "más difícil todavía", al grito del "¡Ale hop!".

Sobre la corrección de los emolumentos de los cargos públicos se ha hablado y mucho durante los últimos periodos de sesiones. La aparición de aspectos impresentables en los dineros que esas personas perciben ha dado lugar a tediosos debates que han acabado con medidas de aliño que únicamente han cambiado denominaciones de partidas para que sus señorías cobren al final lo mismo que antes, sin renunciar a un solo euro en sus bolsillo.

Supongo que, en el hipotético caso -más que improbable- de que la última propuesta de los populares llegara a tramitarse, la consecuencia más evidente sería que la instauración de los salarios por objetivos no podría reducirse al presidente y su gobierno, sino hacerlo extensivo al resto de altos cargos de la Administración autonómica y, sobre todo, a todos y cada uno de los parlamentarios de la Junta General del Principado. No se sí 'Cherines' ha reparado en ello al hacer este 'triple salto mortal', pero la consecuencia más evidente sería que muchas de sus señorías se encontrarían el sobre vacío cuando vayan a cobrar a fin de mes. Eso salvo que en el mercado actual se cotice al alza el noble trabajo de pulsar el timbre de las votaciones, el esfuerzo real al que dedican toda la legislatura muchos de esos parlamentarios.

1 comentario:

  1. No es de extrañar, Marcelino, que se te hayan quedado los ojos como platos; yo me he quedado, además, con la boca abierta y cara de imbécil. Tal fue la sensación de incredulidad que me produjo lo que estaba viendo y escuchando ("no puede ser cierto que esté hablando en serio, con tanta pomposidad e impostura"). Claro que este diputado, Matías Rodríguez Feito, no es la primera ocasión en que nos "deleita" con sus intervenciones (probablemente pretenda emular a 'gonzalezponses' y 'florianos', pero a escala asturiana, claro).

    Yo tengo la impresión de que, a instancias de su presidenta, en el PP se sienten obligados a demostrar que están ahí (no como antes, que ni estaban ni se les esperaba), a hacer cosas, aunque la experiencia reciente ponga en evidencia el escasísimo acierto (cuando no despropósitos) en la mayoría de sus actuaciones e iniciativas. Y claro, en todos los equipos se encuentra algún voluntario para "lucir" sus galas. Menudo papelón.

    En cuanto a la propuesta en sí, creo que no merece más comentarios.

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