Asturias ha cerrado el primer trimestre del año con un superavit de 49 millones de euros, según los datos del departamento que gestiona Cristobal Montoro hechos públicos hoy mismo. El Principado es una de las ocho comunidades que han arrojado este saldo positivo de enero a abril, mientras que otras nueve han finalizado el mismo periodo con déficit. No hace falta pormenorizar aquí cuáles son unas y otras porque la inmensa mayoría de los interesados apuntarían con pequeño margen de error los nombres de cada grupo.
Estas cifras tienen mucha importancia porque se producen en el mismo momento en el que se ha suscitado un vivo debate nacional sobre la intención del Gobierno de España de establecer un reparto asimétrico de los nivles máximos de endeudamiento de las autonomías en función de las 'propinas' que Europa ha decidido darle al Estado; un reparto que, curiosamente premiaría precisamente al grupo de los incumplidores en detrimento de quienes responden a la disciplina impuesta con carácter general. Más margen de déficit para los 'insumisos' y menos para los 'formales'.
No es de extrañar, pues, que a las reclamaciones de "grandeza" o "altura de miras" de Mariano Rajoy, sus propios barones autonómicos hayan respondido airadamente con una auténtica revuelta. No es de recibo que, cuando vienen mal dadas, los que cumplen se vean penalizados y aquellos que utilizan medios inconfesables de presión, como el soberanismo, para enmascarar su gestión manirrota reciban el premio de una 'amnistia', aunque sea temporal.
Por lo que a Asturias se refiere, uno no acaba de entender el papel de alumno aventajado y responsable que ha adoptado el Gobierno de Javier Fernández en paralelo con la constatación de que otros actúan como colegiales gamberretes con la tolerancia de los 'profes' de Madrid. Mantener a Asturias en los últimos lugares de algunos de los datos económicos que más directamente afectan a la ciudadanía a costa del bienestar de sus paisanos, para que luego el presidente del Gobierno 'coleguee' con su homólogo catalán no acaba de casar con principio alguno de racionalidad.
Aceptar este escenario por las buenas sería lo mismo que enfrentarse en una mesa de juego a un grupo de tahures especialistas en hacer trampas con la convicción de que el 'bueno' puede ganar manejando su juego con limpieza.
Y, como indicaba más arriba, no se trata ya de un problema de ideologías. Muchas comunidades gobernadas por el Partido Popular se enfrentan a sus jefes nacionales por esta política injusta y otras, como Andalucía, gobernada por el PSOE, se suman al 'café a la carta' para tapar sus vergüenzas en forma de un endeudamiento exagerado, fruto de años de despilfarro y gastos a la ligera.
Al Gobierno socialista de Asturias pueden complicársele mucho las cosas de seguir por ese camino. Y la primera manifestación de esos problemasva a venir, sin lugar a dudas, de sus socios de gobierno, principalmente de Izquierda Unida, en cuyas bases ya ha calado la ídea del "¿qué hacemos nosotros metidos en ésto?". El rechazo socialista a la misma normativa sobre desahucios que en Andalucía aceptó José Antonio Griñán ha encendido los ánimos de la coalición.
Comentaba hace días que a Javier Fernández está empezando a agotársele el recurso a las culpas de Madrid a la hora de justificar todas sus políticas de austeridad y recortes. Tratar de hacer compatible este papel y el real de alumno leal y aventajado de las políticas de Rajoy ya no cuajan.
El triunfo de la razón
Hace 1 año