jueves, 13 de enero de 2011

Partido y Gobierno

Tras un largo paréntesis. en parte forzado. reabro esta tribuna ciudadana, y lo hago en un escenario obligadamente nuevo en lo que se refiere a la noticia que más ríos de tinta ha hecho correr en los últimos meses y que yo dejé en un 'impasse' en el que a ratos parecía que la designación de Cascos como candidato a la Presidencia del Principado era cuestión de 'timing' mientras que en otros la lógica del funcionamiento partidista con sus normas y estatutos dejaban escaso margen para convertir al ex vicepresidente del Gobierno en cartel electoral del PP en esta comunidad.

Ahora, la candidata es Isabel Pérez-Espinosa y Cascos ha abandonadao el Partido Popular. ¡Casi nada! Voy a olvidar el repaso a este mes y medio de silencio y centrarme ahora en el escenario actual frente al que nos encontramos. Los populares tienen candidata y Cascos parece dar a entender que podría presentarse al frente de una nueva formación política. La primera ya sabe que tiene las siglas pero le van a faltar muchos de los hipotéticos apoyos que la derecha asturiana tenía preparados para arrebatarle el poder en Asturias a los socialistas. Ni con media docena de Zapateros trabajando para ellos parece posible que en esta comunidad puedan ganar las elecciones autonómicas y municipales presentándose fragmentados y con una sensación muy amplia de rechazo del votante del PP.

Por su parte, Cascos -que de momento habla del 50% de posibilidades de dar vía libre a una nueva candidatura bajo su estandarte personal, aunque con su sonrisa parezca decir que sí está decidido- tiene un tremendo hándicap y es que carece de partido. Denominaciones o siglas aparte, estamos ya a mediaados de enero y el veterano político asturiano sabe perfectamente que posiblemente ya no cuente con tiempo para configurar una fuerza política medianamente seria. ¡Si lo sabra él, auténtico artífice de la refundación de Alianza Popular para convertirla en el PP y llevar a sus miembros al Gobierno!

Cascos puede reunir en torno a sí a miles de asturianos y puede sumar todavía muchas más simpatías, pero no se le escapa que el sistema institucional español ha consolidado el bipartidismo y que para romper este binomio hace falta tiempo y personas. El ex ministro de Fomento sabe que los plazos le permiten registrar un partido y concurrir a las elecciones de mayo. Pero, ¿qué partido? Es cierto que su figura tiene tirón más que suficiente, pero en esta carrera de obstáculos para estar en la línea de salida de las autonómicas. Pero, a mi entender el problema no es el líder que lo tiene, sino todo lo demas: como decía antes, un partido.
Si la plataforma que impulsa su candidatura a la Presidencia del Principado sigue adelante, ¿quién va a garantizar que de esas 'levas' diarias se va a poder organizar un verdadero 'ejército'. En torno a su figura van a crecer como hongos no solamente sus verdaderos seguidores, los populares que han luchado por él, sino un 'tótum revolútum' de arrivistas sin bandera, de descontentos echados a un lado, de oportunistas que piensan que se ha abierto una puerta nueva para 'conseguir' un puestín,...

En fin, que el paladín existe, pero falta la organización y ésto lleva mucho más tiempo del que pueda parecer (insisto en que siempre que se quiera hacer con posibilidades). Cascos tiene muchos buenos amigos, algunos políticos experimentados, pero a mi entender carece de estructura. Hacer un partido tan heterogéneo como el que puede preverse en estos momentos puede ser incluso peor que no hacer nada. Y no por el momento actual, en el que parece obvio que hay que dar una respuesta a la actitud vergonzosa de las direccciones regional y nacional del PP, sino por el futuro.

Esta semana ha sido una de esas rarísimas excepciones en las que Cascos ha admitido que ha podido equivocarse, y lo ha hecho refiriéndose a no haber hablado antes. A los seguidores de este 'blogg' puede que les suene a algo que en él quedó registrado hace varios meses.
Creo sinceramente que el veterano políticos asturiano ha fallado en su estrategia, especialmente en los tiempos, máximo cuando, como él ha desvelado ayer en 'Canal10', sabía desde octubre que no iba a ser candidato del PP por Asturias.

Seguramente todos los inconvenientes que vengo apuntando para llevar adelante su nuevo proyecto -si lo hace- ya los ha considerado y es posible que, pese a todo ello, siga adelante. A fin de cuentas las cosas hay que empezarlas desde abajo y no todo en la política se reduce a ganar unas elecciones. Él sabe que tiene algunos mimbres, pero ¿tendrá paciencia? Por otra parte, ¿de verdad van a seguirle cuando llegue la hora de la verdad tanto 'casquista' como floreció en los últimos meses? ¿Cuántos han dado ya un paso atrás, amparándose, sobre todo, en el abandono de la militancia de su hasta ahora líder?

En fin, que no están las cosas fáciles para Cascos, aunque habrá que recordar que él siempre defendió la supremacía de "partido sin gobierno a gobierno sin partido?. Este es el gran reto que tiene ahora: hacer un partido de verdad, algo -entiendo- mucho más difícil incluso que ganar unas elecciones.

Seguramente su carácter y fortaleza puedan con todos los imponderables a los que va a enfrentarse. Energías, a pedar de que los años pasan para todos, no le faltan. En cualquier caso, haga lo que haga, siempre habrá una gran mayoría de asturianos que seguiremos creyendo que a día de hoy es lo mejor que puede ofrecer esta tierra para salir del pozo en el que estamos.

1 comentario:

  1. Me tenía usted preocupado, don Marcelino, con tan prolongada ausencia digital. Se echan mucho de menos sus comentarios tan certeros. En cuanto a lo de Cascos, coincido en los peligros de arribistas (corríjame esa "uve") y desencantados. Creo que es el mayor de los problemas con los que se enfrentará Cascos, porque ya sabe que soy de la opinión de que desde hace ya muchos meses tiene un equipo trabajando en el programa electoral. Supongo que pondrá a Roces y a Fernández Oblanca a patear Asturias para cimentar ese más que probable nuevo partido algo que, como usted bien dice, es mucho más difícil que ganar unas elecciones.
    El caso es que ésto se ha animado muchísimo. A los que nos gusta la política, no damos abasto con tal flujo de información propiciada por el "efecto Cascos".

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