sábado, 10 de noviembre de 2012

Montaraces o sumisos

Algunos ya lo avisamos hace tiempo. Tras los primeros compases de gestión orientados casi exclusivamente a lograr 'la pacificación' en el Principado, el actual presidente -ya experto en estas tareas dentro de su propio partido- se ve enfrentado cada día que pasa con su propia imagen que, como un espejo, la arroja la visión poco tranquilizadora de que, más allá de los 'follones', el gobierno exige unas aptitudes especiales para sacar adelante los problemas de Asturias. Vamos, que criticar a otros cuando lo hacen es mucho más fácil que gobernar.

Ya desde la sesión de investidura se vio -aunque algunos prefirieran ignorarlo- que los apoyos logrados por Javier Fernández eran bastante precarios, tanto porque en los tiempos que corren Izquierda Unida ya no se 'compra' con dos plazas en el Consejo de Gobierno como por la ampliación necesaria del pacto a un nuevo partido inclasificable e impredecible a falta de un referente ideológico cual es Unión, Progreso y Democracia. Y a ello hay que añadir que ambas fuerzas políticas mezclan peor que el agua y el aceite, como se va poniendo de manifiesto a medida que discurren las semanas (por si a alguien le quedaba alguna duda).

Pues bien, dentro de esta dinámica, el presidente del Principado asiste temeroso a la inminente prueba del algodón que será el debate y aprobación, si procede, de los Presupuestos Generales de la comunidad autónoma para el próximo ejercicio. Este importantísimo trámite será el verdadero hito para demostrar si cuenta con apoyos parlamentarios "estables" o si, por el contrario, su precaria mayoría se sostiene sobre un peligroso desequilibrio.

De la consideración que para el señor Fernández tiene este envite da fe su reciente retirada de la ley de ajustes para cumplir el objetivo de déficit, forzada por la para algunos sorpresiva propuesta de Izquierda Unida, "socio preferente" del Ejecutivo, de enmendar a la totalidad dicha normativa. El presidente del Principado tenía, al menos aparentemente, amplias posibilidades de alcanzar el apoyo del Partido Popular, dado que la letra y la música de ese texto la escribieron en su versión original Mariano Rajoy y su equipo. Pero, claro, los tiempos de las alianzas PP-PSOE se acabaron desde el mismo momento en que el líder socialista accedió a la Presidencia de la comunidad autónoma.

Al margen de los problemas que dicha paralización de la ley para atajar el déficit pueda deparar (su espacio de aplicación no es el futuro, sino que está concebida para atajar los problemas arrastrados del pasado inmediato y los que se siguen planteando al día de hoy), al margen de esos problemas -digo- la experiencia debería servir al presidente del Principado para ser consciente de que el logro de una mayoría suficiente para sacar adelante los Presupuestos para 2013 podría ser una repetición del actual escenario. Me atrevería a decir que -salvando las distancias- el reciente traspié es una maqueta a escala del 'campo de batalla' que tendrá que afrontar dentro de algo más de un mes.

Algo debe imaginarse el señor Fernández cuando empezado a entonar sus 'plegarias' orientadas a pintar un "abismo insondable" en el futuro de Asturias si no logra sacar adelante las Cuentas de la comunidad. Tras su verbo habitualmente altivo se trasluce el temor a tener que enfrentarse con la misma situación que, gracias, entre otros, a él mismo y su partido, hubo de sufrir su predecesor en el cargo. A fin de cuentas, con otros protagonistas, sus apelaciones a la "responsabilidad" son un reflejo de lo ocurrido en el mismo marco hace algo menos de un año.

En todo caso, la actual situación, y la que va a producirse en nada, ponen de relieve, una vez más, que resulta imposible lograr la cuadratura del círculo por muy experto en geometría que se sea. El actual presidente del Principado ha tratado desde el principio, al menos de palabra, de hacer compatible el respeto a las directrices emanadas del Gobierno central con el mantenimiento a ultranza de los principios básicos de la izquierda moderada. Ni tirarse al monte, ni sumisión. Y eso, señor Fernández, los hechos se empeñan tozudamente en mostrarlo imposible.




1 comentario:

  1. Esta claro que con las politicas actuales nadie, gracias a dios, puede presumir de mayorias absolutas y es precisamante gracias a ello por lo que el control entre unos y otros es mayor.
    Otra cosa, es que el control sea tan estricto y los golpes bajos tan fuertes que los asturianos volvamos a repetir antiguas historias pasadas.
    No creo que los tiempos permitan las tonterias y mas cuando ya sobrepasamos los cien mil parados en Asturias.

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