jueves, 30 de julio de 2009

¿Estan las autonomicas tan lejos?

Si hay algo en los que socialistas y populares asturianos están de acuerdo es que de momento "no toca" hablar de las elecciones autonómicas. Parece lógico si se tiene en cuenta que -crisis mediante- no estarán convocadas hasta la primavera de 2011. Sin embargo -no por repetido es menos cierto-, una cosa son las declaraciones oficiales i otra bien distinta los movimientos que los principales partidos políticos vienen realizando desde hace meses con vistas a configurar cuand menos su cabeza de cartel para esa cita. Voy a dejat hoy aparte al Partido Popular, sobre todo con esa astilla introducida recientemente sobre la hipotética candidatura de Francisco Álvarez-Cascos a la Presidencia del Principado. En otra ocasión haré mención a la extensa nómina de presuntos aspirantes a ser el rostro del cartel electoral de los populares en la comunidad.
La irrupción del nombre de Cascos en el posible panorama regional futuro ha contribuido decisivamente a olvidarse del otro gran partido, el que gobierna, y a los entresijos que bajo la superficie aparentemente tranquila contribuyen a aventurar un panorama no tan tranquilizador.
Tres legislaturas de Vicente Álvarez Areces como presidente hacen inevitable empezar por su opción a la hora de cualquier análisis. Una opción que tropieza con el hecho de que la Federación Socialista Asturiana ha puesto fecha de caducidad al veterano político asturiano. Dentro del partido en la comunidad se tiene claro que Areces ha cumplido sobradamente un ciclo y que ha llegado la hora del relevo. Claro que ahora no toca hablar de ello. la alternativa -no es decubir nada nuevo- es el actual secretario general de los socialistas asturianos, Javier Fernández. Hasta aquí vamos por el libro. Otra cosa es la realidad.
Al margen de que apartar a Areces exige buscarle una salida digna, no parece que al tres veces presidente autonómico vaya a sacarsele de la poltrona por las buenas. En las catacumbas de la política asturiana se sabe que a Areces para despegarle del cargo hace falta algo más que agua hirviendo. Y no es que se pueda aventurar todavía que vaya a dar la batalla interna en toda regla, pero sí que de facilidades, nada.
En el otro lado de la balanza está el líder del partido, el eterno candidato, el pacificador de los tiempos difíciles y motor, con un equipo homogeneo, de la etapa más tranquila de la FSA desde el inicio del periodo democrático. Javier Fernández es la persona llamada a ser ese cartel de los socialistas asturianos en el futuro próximo. En detrimento de esta opción está el carácter poco decidido del personaje, el mismo que le ha llevado a no aceptar nunca más allá de ese en su día forzado liderazgo regional. Siempre está ahí, pero siempre falta ese empujón individual que le catapultaría a completar la 'baronía' con la Presidencia autonómica, como ocurre entre los socialistas en la mayoría de las comunidades autónomas.
Sí está claro que Fernández y su equipo son conscientes de que Areces ha agotado su crédito y no puede seguir. Así las cosas, el fururo es blanco y en botella. O él o él.
Este es el escenario, pero ahora hay que considerar quiénes son los actores llamados a rellenarlo.
Fernández no dice ni sí ni no, pero no es descartable que a la hora de la verdad dude y busque otra salida distinta de la natural. Ser presidente del Principado no es lo mismo que vivir a la sombra de la Secretaría General de la FSA. Por su parte, Areces tampoco ignora que sus apoyos ya no son los de otrora y que una guerra interna no le beneficia a él ni a nadie en su partido.
Así las cosas, y fuera de lo natural, en las filas de los socialistas asturianos ya se piensa en la posibilidad de que ambos busquen su propia alternativa, al margen de la personal.
Se sabe que Areces siempre ha tenido vocación de decidir en Gijón el sustituto de Paz Fernández Felgueroso en la lista socialista a la Alcaldía de la ciudad y que hace ya más de dos años apostó abiertamente por su fiel escudero, el consejero de Infraestructuras, Quico Buendía, un funcionario transformado en político de primera fila por él mismo. El presidente asturiano, sin grandes bullicios, se ha arreglado en estos últimos años para rodearse cada día en el Gobierno regional de genta más afín. "Si yo no puedo ser, que sea uno de los míos", parece decir ahora. En esta carrera de fondo, la persona mejor situada sería Ana Rosa Migoya, otrora en las filas del silenciosamente desaparecido 'villismo' y ahora incondicional colaboradora del presidente.
Por su parte, Javier Fernández también está pensando en la posibilidad de no abrirse camino a empellones, a pesar de su posición claramente privilegiada, y apunta a otros nombres para sacar a Areces de su sillón sin tener que ser él mismo el que ocupe la plaza. En esta tesitura también hay varios nombres que suenan, pero uno sobre todos, el de Hugo Alfonso Morán, ex alcalde de Lena y ex presidente de la Federación Asturiana de Concejos, actualmente aupado a los altares de la comisión ejecutiva federal del PSOE.
En definitiva que, aunque ahora no toque, bajo la calmada superficie de los mares del socialisma asturiano discurren fuertes corrientes que, si no se aprecian a la vista del simple mortal, remueven las aguas y vaticinan que 'El Gran Pacificador' tiene ante sí uno de los retos más difíciles de su carrera política. Mientras Cascos siga agitando las aguas exteriores no habrá problemas patentes. Lo malo es que el tiempo discurre muy rápidamente y en algún momento, con el ex vicepresidente del Gobierno o sin él, habrá que entrar en materia y tomar decisiones. Al final, las autonómicas no están tan lejos y unos y otros lo saben. Seguiremos en contacto.

1 comentario:

  1. He de confesar que me resulta un poco extraño participar de estas disquisiciones políticas en pleno periodo vacacional, pero no sé si es por la reflexión en sí o por lo que supone. No quiero pensar en que la candidata sea la muñequita mandona de Migoya, pero tampoco en Hugo Alfonso Morán, si bien este, por lo menos, está menos subido a la parra que la villista reconvertida. Por dios que se lo piensen bien, no vaya a ser que entre todos hagan bueno el chiste de virgencita que me quede como estoy. Y en todo caso, que no se anden jugando, que en Gijón con la racha que lleva la alcaldesa con funcionarios demasiado listillos y ex concejales errados, puede que ni Santiago Martínez, ni mucho menos Quico Buendía, quien tendría primero que ganarse el favor de UGT, que no parece muy dispuesta a concederlos. A lo mejor es por todo eso por lo que no toca todavía hablar de elecciones. Y ello en el bando ganador. En el perdedor no quiero ni imaginarlo.

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