miércoles, 4 de noviembre de 2009

Conservar o crecer

Funciona desde hace muchos años en mi ciudad de residencia un pequeño restaurante que ha logrado mantener en todo este tiempo una niveles de estilo familiar y de calidad gastronómica que han permitido que sus mesas no sepan prácticamente lo que es estar vacías tanto a la hora del almuerzo como a la de la cena. Su éxito, fruto de una magnífica gestión, nos ha llevado a muchos de sus clientes a preguntarles a sus responsables por qué no se han planteado en algún momento una ampliación a ojos vista de previsibles resultados optimistas. La respuesta siempre ha sido "así estamos bien" y "éste es nuestro tamaño adecuado".
Otro negocio de hostelería más reciente empezó con un establecimiento cuyos óptimos resultados llevaron a sus dueños a buscar nuevas fronteras y crear una auténtica cadena que abarca un amplio abanico de las posibilidades que ofrece el sector. El resultado es de abundantes éxitos y algún que otro fracaso, lo que arroja un balance final favorable.
Ambas opciones tienen sus razones incontestables aunque según quien las analice apelará a la seguridad o el conservadurismo, en un caso, y a la necesidad de expansión y crecimiento o al riesgo asumido, en el otro.
Uno que con los años se va haciendo más desconfiado prefiere la primera fórmula, sin quitar todo el mérito que se merecen los que optan por la segunda. Y lo que me vale para la hostelería también me sirve para algunos ámbitos de mayor envergadura de la vida económica y social. Creo que a buen entendedor sobran más palabras.

1 comentario:

  1. Efectivamente, Cajastur nos duele pero nuestros tribunos (salvo Cascos que hoy se despachó a gusto en El Comercio alertando sobre la operación) se han volcado con la absorción de CCM. Por continuar con el simil gastronómico del periodista en la reserva, corremos el riesgo de "fartucanos". Lamentablemente, cuando la salud económica del mundo está tan en precario, los riesgos son grandes.
    Se le respeta, don Marcelino.

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